jueves, 17 de diciembre de 2015

En memoria al Fallecido Roberto Muchilí Negret

Dania Virgen García


Hace unas semanas recibí la noticia de la muerte del prisionero común Roberto Muchilí Negret, eso me causó un enorme ahogo en mi garganta, nunca pensé que un hombre del que conocí por vía telefónica desde hacía más de tres años fuera a tomar esta dedición.  

El 23 de septiembre amaneció ahorcado.

Llevaba en la cárcel de régimen especial de Agüica provincia de Matanzas aproximadamente un año, los primeros meses lo mantuvo en total aislamiento en una celda de castigo del área la polaca, por órdenes del general Marcos Antonio Hernández Árcala, jefe de la Dirección de Cárceles y Prisiones 15 y K en La Habana.

En sus llamadas telefónica me contaba parte de su vida, a los 17 años perdió a su madre, fue a prisión y nunca más salió, llevaba más de 30 años recluido, recorrió todas las prisiones de régimen especiales y provinciales. Sus estancias eran en celdas de castigo junto a los cadenas perpetuas. Fue golpeado cientos de veces hasta sacarle los dientes y lesionarle partes de su cuerpo.

En una ocasión me contó que el general ordenaba a los carceleros a que le prohibieran los beneficios de las llamadas telefónicas, los medicamentos, las cartas no llegan a su destino, y en muchas veces le prohibían la TV.  

¨El objetivo del general era llevarlo a la asfixia y al desequilibro mental para que atentara contra mi vida¨.  

 ¨ Lo logró¨.

A pesar de lo antes mencionado, jamás insinuó en atentar contra su vida, pero si mencionó que estaba consciente que nunca tendría la oportunidad de estar en un campamento.  

Días antes de su fallecimiento la policía carcelera ordenó trasladarlo a otro destacamento, él pidió que lo dejaran en donde estaba porque se sentía bien en el destacamento tres. Los carceleros no concedieron su petición y lo trasladaron.

El 2 de septiembre lo trasladaron para el cubículo uno, y en protesta se cortó en un brazo con una cuchilla de afeitar. El día 23 de septiembre atentó contra su vida.      

Los presos todavía sienten su muerte. A todos le negaron el teléfono para que no denunciaran.  

No me acostumbro a la muerte de un hombre que ya había pagado a la sociedad todos sus errores, tenía 50 años de edad, anhelaba rehacer su vida como muchos de sus amigos. 
Una victoria para el régimen.

Miles y miles de sancionados son conllevados lentamente al desequilibro mental.

Aquí muestro una lista de algunos de ellos: el Hindú Dalvinder Singh Jagpal, el cubano-americano Carlos Alberto Pérez Ávila, Julio Ortiz Argudín, Junior Torres González, Lázaro Pereira López, Nelson Laborí Noa, Alexis Zabatela Ugarte, Eduardo Gamboa, Alexey Zaldivar Santiesteban, Maria del Carmen Cala, Giovani Sánchez Sol, José Ángel González Cardé, Armando Echevarría Carrasco, Yubalier Bello Cruz, Anselmo Cruz Cable, Ernesto Pérez Ferrarle, Armando Núñez Crespo, Daniel Suarez Fernández, Rolando Suarez Laborde, Eduardo Ochoa Arias, Leonardo Pérez Ferrero, Daniel Alfaro González, Yuleisis Martínez Santo, Dunier Gómez Pérez, Armando Núñez Crespo, Eduardo Ochoa Arias, Leonardo Pérez Herrera, Yileissi Martínez Sánchez, Cristian Hernández Arguelles, Ariel Fonseca Torres, Yosvani Sánchez Sol, William González Concepción y otros y otros miles más.
Incluyo aquí a los cientos de presos que atentan contra su vida por no resistir la hostilidad del medio.    

En memoria a Roberto Muchilí

dania@cubadentro.com

 
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