jueves, 8 de enero de 2015

Preso contestatario en peligro para su vida

Dania Virgen García


Desde la prisión de Canaleta en la provincia de Ciego de Ávila el preso contestatario Julio Ortiz Argudín refirió que es víctima de constantes represiones por parte del jefe de la prisión y de presos que son enviados por el mismo. 

El pasado 16 de diciembre el jefe de la prisión ordenó al jefe de salón de visita que no permitieran la visita a la fuente, ni que le pasaran lo que le trajeran. Ese día fue a visitarlo el activista pacifico Fernando Santana Vega del Consejo de Relatores de Derechos Humanos.

A su llegada el guardia le alegó que Ortiz había tenido problemas de indisciplinas graves. Luego le comunicaron a la fuente que no había ido nadie a visitarlo. La patraña también fue ordenada por Agustín de la policía política.

Debido a las denuncias que da la fuente a la prensa independiente, el teniente Noemí dio la orden a los presos paramilitares del destacamento 11, cubículo 89,  donde estaba que lo agredieran. La orden se ejecutó el día 15, la golpiza que le propinaron le provocó hematomas en el cuerpo y fuertes dolores de cabeza, lo que no ha podido aliviar con analgésico porque la prisión se lo niega.

Luego de los hechos el guardia y el reeducador Adolfo lo sacaron del destacamento para cambiarlo a otro destacamento pero el jefe de la prisión Jorge Luis, dio la orden que no lo sacaran ¨que lo mataran, que a él no le importaba¨.

El reeducador de inmediato lo cogió por el cuello, casi a estrangularlo y lo introdujo en otro cubículo. Los sancionados gritaban que iban a caerle a puñalada, lo que el reo José Ribalta procedió a decirle al pasillero que hablara con el oficial de guardia superior para que lo sacaran del destacamento advirtiendo que iban a provocar una riña con hecho de sangre. 

El oficial llamó al jefe de la prisión a las seis de la tarde a su casa para explicarle lo que estaba sucediendo con el preso, al que le contestó,  ¨que por ningún motivo lo sacaran de allí¨.

El guardia bajo su responsabilidad lo sacó del destacamento,  y lo situó en una celda de castigo hasta el otro día que discutiría el asunto, manifestando que en su guardia no iba a permitir un asesinato.

Al siguiente día Argudín fue sacado de la celda y trasladado para el destacamento nueve, sin litera donde ha tenido que dormir en el suelo por orden del jefe de la prisión, como método represivo.

Días antes de los hechos mencionado, el primer teniente Osmín reeducador del destacamento 5-4, Ortiz fue trasladado en la madrugada para una celda de castigo para que no denunciara las pésimas condiciones en que viven los presos en ese lugar en una inspección de la Dirección de Cárceles y Prisiones de 15 y K de la Habana.

La celda que mide tres metros de largo por uno y cuarto de ancho, no tenia agua,  alumbrado, ni las mínimas condiciones para un ser humano. Es de conocer que los oficiales de estas inspecciones no hacen el menor caso a las quejas de los desdichados pero los reos se arriesgan sabiendo los resultados que pueden ocasionarles.

Entre las quejas que presentaría el preso a la falacia inspección, la situación en la comida que le sirven a los sancionados los funcionarios penitenciarios a propósito para llevárselas en cubetas y alimentar a sus cerdos, por esta razón centenares de presos con el tiempo se desnutren.  

Al tercer día de encontrarse en la celda castigo como método represivo lo sacaron y no fue llevado al destacamento donde se encontraba, fue puesto para el once altamente conocido por los tratos físicos y espirituales de los uniformados penitenciarios hacia los sancionados. Debido a estos métodos se provocan abundantes conflictos entre los reos.

Además de la miseria a que están sometidos los reclusos en este destacamento, el agua potable no le llega, la abastecen media hora diaria por lo que no da tiempo de llenar un tanque de 55 galones para las primeras necesidades de los seis presos que viven en un cubículo de tres metros de ancho, todo el tiempo cerrado, generando conflictos entre ellos. Un hacinamiento total.

Los internos que llegan de cordillera de la Habana, a la gran mayoría le roban las pertenecían, reciben severas golpizas. Los de mayor y menor rango los incitan a cometer delito de asesinato o hechos de sangre, insinuándoles que ellos son una cárcel particular, que allí mandan ellos y no Raúl.

Este método de desestabilización es con el objetivo de que Argudín deje de informar a la contrarrevolución y coopere con ellos.   

dania@cubadentro.com

 
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