jueves, 8 de enero de 2015

Expulsado por presenciar un disturbio

Dania Virgen García

Carlos Manuel Hernández Jiménez, reside en Rita numero 276 apartamento uno entre Ramos y San Juan Bosco Juanelo municipio San Miguel del Padrón, fungía como jefe de área de la campaña Anti vectorial en el Policlínico ¨Luis Carbo¨,  cuando fue sancionado y expulsado de su centro de trabajo.

Carlos Manuel aseguró que los altos dirigentes del municipio lo tenían como un trabajador eficiente, en las reuniones de los puestos de mando municipal del Poder Popular, del policlínico y en otras instituciones. Además de ser un defensor de las injusticias cometida a otros trabajadores.

En el momento de su expulsión, le fue arrebatada las llaves de la oficina y del almacén sin realizarle acta de entrega y de salida. 

El 19 de febrero de 2014 el departamento de Recursos Humanos de la Dirección de Salud, le aplicó una medida disciplinaria de la democión definitiva a un puesto de inferior de categoría y de condiciones laborales distintas a la que ejercía, no pudiendo recibir estímulos adicionales, a su salario oficial durante el término de un año, aunque dicho cargo los tenga establecido, según los resultados del trabajo. Asegurando que el trabajador presentaba ausencias indefinidas y la negligencia en el cumplimiento de sus funciones y atribuciones hacia los subordinados. Firmada por la directora del policlínico Hildis María Sánchez Guerra.

Carlos Manuel no estuvo de acuerdo con la severa sanción, apelando y presentándola el día 3 de marzo, exponiendo que las acusaciones eran inciertas. Un jefe de departamento tiene un reglamento que entre sus funciones debe de estar el 70 por ciento de su tiempo laboral en el terreno, para revisar el trabajo de sus subordinados. La propia directora municipal de la Salud, Yadira Olivera Nodarse, insistía en el tema todos  los miércoles cuando se reunían con los jefes de las campañas.

Manuel Hernández es el esposo de una activista de la Comisión de Atención a Presos Políticos y sus Familiares (CAPPF), Yordanka Weer Barquineriz. En el momento de los hechos no tenía vínculo con la oposición pacífica, pero tenía en una de sus manos una manilla que decía cambio desde hacía siete meses, la llevaba consigo en las reuniones del poder popular y, del policlínico, sin molestarles a los directivos hasta que ocurrieron los hechos:

El 13 de febrero a las 3 de la tarde Carlos Manuel se dirigía hacia su trabajo luego de haberse ausentado en el horario del almuerzo, como todos los cubanos se detuvo en una esquina para presenciar un alboroto callejero, a los cinco minutos de estar allí, se dirigieron hacia él dos agentes de la policía política para solicitarle el carnet de identidad, uno de ellos se percató que él tenía puesto un pulso blanco que decía cambio, y le preguntó si conocía el significado de ese nombre, él les respondió que no, ellos le contestaron que no se hiciera el bobo que eso significaba contrarrevolución.

En la patrulla con número 758, lo introdujeron, en el camino  la fuente le explicaba que él no tenía que ver con la oposición y que el pulso lo tenía puesto desde hacía meses y nunca había tenido problemas con él. A los policías del patrullero le ordenaron que lo dejaran en la entrada de Expo Cuba, situado en Calabazar.

La apelación se declaró sin lugar, ratificando la medida disciplinaria.

Carlos Manuel Hernández Jiménez, llevaba más de 10 años ejerciendo este trabajo y como jefe más de 5 años. Lo cierto de todo este disfraz montado durante ese tiempo a la Dirección de Salud y al policlínico no le habían detectado errores ni deficiencia en el manejo del trabajo que ejercía, siempre fue puesto como un trabajador eficiente hasta que se personaron los agente de la policía política para que fuera destruido en segundos.


Ahora pertenece a la Comisión de Atención a Presos Políticos y sus familiares (CAPPF).

dania@cubadentro.com

 
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