martes, 9 de diciembre de 2014

La violencia y los jóvenes en la Cuba de hoy

Dania Virgen García


Debido a la pobreza en que vive una gran cantidad de cubanos, causa del imperante régimen, los adolescentes (a) y  jóvenes (a) se extienden en las calles usando su cuerpo en busca de lo que sus padres no le pueden dar, o cuando tienen que enfrentarse al núcleo familiar, se ven obligados a ofrecer su cuerpo a cambio de dinero mal pagado.
 
En su mayoría, víctimas de la violencia familiar, y de la sociedad civil, soluciones sin resolver por la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Vulnerables a la violencia en las calles, por proxenetas, pandillas callejeras, y agentes del orden público (policía), en este último caso, usan el método de la coacción, si se niegan a entregarles el dinero, o, chupársela son detenidos por varias horas por asedio al turismo; ocurre el caso de ciertos uniformados que abusan sexualmente de los detenidos (a). Antes de liberarlos, le hacen un acta de advertencia, a la tercera vez, lo procesan por el delito de peligrosidad social, u otros delitos fabricados por ellos.

Motivado al medio en que se relacionan, se ha elevado el consumo del alcoholismo, el exceso de las drogas y el sexo con el mismo sexo, perdonen, no soy homofóbica,  lo mismo con turistas, que con cubanos.

La carencia de la economía cubana, ha conllevado a una gran cantidad de ellos, a la prisión, al contagio de enfermedades venéreas, y la muerte por diferentes causas.

La época del pingüe violento:

Desde hace tres años atrás, se ha incrementado violentas pandillas callejeras, todas se aglomeran en el malecón habanero.

Dos de ellas muy mencionadas en el bajo mundo gay, “Just as Iam (justo como soy), y Sangre por Dolor”.

Just as Iam, nació en los año 1989-1990 en la prisión del Combinado del Este en la Habana,  por idea de los presos connotados, José el Quija y Alnoli, más tarde se integraron los presos Enriquito y Félix Otero.
Sangre por Dolor, nació en la prisión para enfermos del VIH-SIDA de la provincia de Villa Clara, por idea de Alexander quien decidió pactar como amigos para siempre, con Azabache y Omar alias, El bala.

Osmaní, fue jurado como Just as Iam dentro de la prisión del Combinado del Este, en el 2007, por el preso connotado Enriquito. En ese mismo año, a los 23 años de edad salió de libertad.

A los cuatro días de libertad, tiene su primera riña con un integrante de una banda que existía en el bajo mundo gay, la gobernaba un tal Joaquín, se dedicaban abusar de los homosexuales. Un grupo de la banda de Joaquín le quitó la camisa a un gay nombrado Yasmany, Osmaní lo defendió, donde intentaron atacarlo, unos amigos que iba con él,  intercedieron y aparentemente todo terminó ahí.

Un día, estaba Osmaní en el malecón habanero, en una reyerta, pinchó al jefe de la banda, los seguidores de la pandilla vencida, se aliaron a él. A todos los pactó como Just as Iam. 

Los adolescentes y jóvenes, que en su mayoría gozan de 15 años de edad, y no pasan de los 25 años, se incorporan a las bandas por diversas razones: quieren ser abakuá y no pueden- por ser gay- por refugio-le temen al mundo de las calles, otros lo ven como una moda- y el resto- se considera guapo.

Los que se juran, se tatúan en la espalda el símbolo de la pandilla.

En el año 2012, salió de libertad extrapenal, Jorge Hernández Martínez alias Azabache de 32 años de edad.

Este mismo año, Osmaní regresó a prisión, está vez, a la prisión del VIH-SIDA, a raíz de una riña con Azabache por un ajuste de cuenta en el malecón habanero. Fue acusado por el segundo.
Azabache aprovechó la ausencia de Osmaní, e intimidó a todos sus integrantes para fundar su banda: “Sangre por Dolor”- si no se unían- los lanzaba contra los arrecifes del malecón habanero, por miedo una parte lo siguió. A la mayoría los contagios con VIH-SIDA por contacto sexual y por sangre.

La pandilla, al igual que las demás, se dedica, a drogarse, robar, pinchar, asaltar, contagiar a los sanos, peleas callejeras y ajuste de cuenta que han infringido en ocasiones hasta en el asesinato.

Azabache estuvo ocho meses en la calle, vuelve a prisión en el mes de octubre, por el delito de robo con violencia. A los cincos días de ese mismo mes, salió de libertad Osmaní.
Los jefes de las dos pandillas, no tuvieron un final feliz.

El 18 de enero de 2013, Osmaní visitó la casa de unos amigos, tocó a la puerta y se la abrió un joven de 24 años de edad, muy alterado, nombrado Frankli, él, se acalora y le cae a golpe. Aseguró haber cometido el error de no haberlo apuñalado, “al verlo tan joven, le tuve lastima”.

“Dijo error, porque le dio la espalda a su contrario cuando estaba liquidado en el piso, al dar unos pasos hacia adelante, sintió un calambre que le circulaba por todo su cuerpo, que lo hizo caer al piso sin poderse mover. Frankli lo apuñaleó por la espalda, con un cuchillo que le atravesó la medula espinal”.

Ahora con 31 años de edad, está en una silla de ruedas, en el sanatorio del VIH-SIDA de los Cocos, situado en Santiago de las Vegas, en pésimas condiciones de vida, esperando a que un especialista en ortopedia, lo opere y le ayude a volver a caminar. Lo que más desea, es pasar los años que le queda de vida al lado de su hija de 2 años de edad. Por su discapacidad física, tuvo que ceder el mando a otro integrante. Continúa en la banda facilitando ideas al nuevo jefe.

Azabache, falleció en el mes de diciembre de 2013, en el Hospital Nacional de Reclusos (HNR), de la prisión del Combinado del Este. Alexander, El bala y el difunto se enemistaron para siempre.

A raíz de la muerte de Azabache, ese mismo año, las dos bandas se reunieron en el malecón habanero y acordaron respetarse entre ellos.

Just as Iam: no me arrepiento de ser Justo como soy, mi vida ha sido agitada, pero oculta, soy el más sonado de todos los jefes de todas las pandillas callejeras de Cuba. Emblema de Osmaní.

dania@cubadentro.com

 
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