jueves, 13 de noviembre de 2014

Corrupción y abuso de poder

Dania Virgen García

El preso contestatario Julio Ortiz Argudin dio a conocer la corrupción y el abuso de poder de militares, contra los presos de la prisión provincial de Canaleta de la provincia de Ciego de Ávila, y del régimen especial de la 26 más conocida por Kilo 8, en la provincia de Camagüey.

Al llegar Argudín a la prisión de Canaleta, los presos le revelaron que el reeducador Alexis Mejías Betancourt, se encuentra detenido bajo investigación por el Departamento Técnico de Instrucción DTI, de la provincia, implicado en un delito de cohecho con el preso Israel Laras Cala, al que le pidió una suma de 200 cup pesos moneda nacional y 35 cuc, moneda convertible, por la venta de una orden número 41(beneficio de media, con condición de mínima) luego de que el preso le diera el dinero, el uniformado lo envió para la prisión de Morón de la misma provincia.

Al llegar el preso Laras Cala, al reclusorio, se dio cuenta que había sido engañado por el uniformado Mejía, y pidió ser entrevistado por la jefatura de la prisión, para confesar  el suceso.

No se sabe si el militar será procesado. Pero no era la primera vez que este militar negociaba con los presos, la venta de traslados, licencia extrapenales y las visitas conyugales. Le afirmaron los presos a la fuente. 

En la fábrica de PROVARI, de bloques mosaicos y otros materiales para la construcción  de la prisión de régimen especial de Kilo 8, los presos son ofendidos y denigrado por el jefe civil, Jorge López,  quien es un teniente coronel retirado del MININT.

El cual, se niega a suministrarles los medios de protección física a los presos, los infortunados si tratan de reclamar, son chantajeados con revocarle la causa, por eso, la mayoría temen en reclamar. Son esclavizados trabajando horas y días sin descanso, por un mísero salario. 

Los bloques hechos a manos de a 10 centímetros, se los pagan a 20 centavos moneda nacional, el precio real es de 23.96 centavos, los postes de electricidad que se funden bajo el sol desde las 8 y 30 de la mañana hasta las 5 de la tarde, son pagados a 7 pesos en moneda nacional, luego se venden entre 50 y 60 cuc moneda convertible, las losas se las pagan a 6 centavos moneda nacional cada una.

Las losas son de mala calidad, pero se la venden a la población como si fuera de buena calidad.

El cemento que utilizan para la construcción de las losas, está contaminado, y es reutilizado del suelo con el aceite y la grasa que cae de las maquinas, lo ciernen nuevamente, se une con otro poco de cemento P-350 y confeccionan nuevas lozas de mala calidad, debido a esto la mayoría se parten.

El almuerzo es un sancocho podrido con arroz duro, pastas de cerdo acida, media cocinada con sabor a vómito, sopa de pezuñas de res, y un plátano hervido duro con cascara, luego de trabajar como esclavos, no logran comerse la comida, y tienen que continuar trabajando, la merienda es un vaso de agua con chocolatín y gorgojos que nadan sobre el agua de tierra y, un pan duro pasado con una pasta acida untada.

Por este menú, los presos tienen que pagar a diario, un peso con 20 centavos moneda nacional.

El capitán García que está al frente de los reos en la fábrica, todos los días se lleva dos cubos de cemento en una mochila, autorizado por Jorge López a cambio de que el uniformado García mantenga a los condenados bajo el yugo de las amenazas y coacciones.

La mochila la lleva un preso diferente todos los días, para que se la trasladen de la fábrica hasta la entrada de la prisión, así no llama la atención, haciéndolos cómplices al robo.
El día 27 de septiembre Argudín le comentó al mayor Juan Miguel jefe de la prisión, que debía de tomar medidas con el capitán García que todos los días salía por la puerta de la prisión con una mochila llena de cemento, el mayor le contestó que eso no era problemas de él, en ese instante se encontraba presente el capitán Yamil jefe de control penal de la delegación del MININT de la provincia, el cual dio la misma respuesta que Miguel.

Días después, el uniformado jefe de la prisión, envió a Julio Ortiz a una celda de castigo y más tarde fue trasladado para la prisión de Canaleta.


El mayor Juan Miguel, fue sancionado a un año de privación de libertad y rebajado a capitán, por corrupción, cuando trabajaba en la delegación del MININT de control penal. Al concluir su sanción, a los tres meses de estar en el régimen de la 26, fue ascendido por segunda vez a mayor.

dania@cubadentro.com

 
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