martes, 2 de septiembre de 2014

Padre asegura que su hijo no atentó contra su vida

Dania Virgen García


El pasado 28 de julio el preso Sandi Pablo Martínez González, hubo de incendiarse. Según refirieron varios presos de la prisión de Kilo 7, provincia de Camagüey. Su padre Pablo Manuel Martínez Carballo residente en calle 12 número 68 entre B y C,  afirma que su hijo fue incendiado por militares a propósito.

Sandi Pablo presentaba trastornos mentales con tratamiento médico, estaba sancionado a 13 años de privación de libertad por el delito de asesinato pasional. Llevaba un año y medio de la sanción.

En llamada telefónica, varios preso comentaron que el preso Martínez tenía enemigos de familiares de la víctima dentro de la prisión.

Días antes de fallecer había sido trasladado a otros destacamentos por contrariedades entre presos.

La víctima se manifestaba enfermo. Alegaron los presos.

Pablo Manuel Martínez el padre de la víctima asegura que su hijo fue asesinado por militares, el pasado 28 de julio.

Los hechos ocurrieron así, el día 25 de julio Sandi fue golpeado por el guardia del orden interior, llamado Rodolfo. Testigo de este hecho fue el reo contestatario Enrique Bartolomé Cambaras Díaz del destacamento 8, al cual Sandi le dejó un papel comunicándole la golpiza propinada, antes de ser conducido para el destacamento 7.

El día 27, fue golpeado nuevamente pero esta vez por el funcionario militar nombrado Sergio frente al destacamento 11. La golpiza se debió a que los presos le explicaron al guardia que no podía convivir allí porque tendría problemas. Testigo de este hecho fue el preso Erik García Rodríguez.

El día 28 Sandi Pablo tubo un supuesto problema con un recluso por una fosforera en el destacamento uno, varios presos lo golpearon y guardias también. Aseguró su padre.
Ese mismo día el reeducador Carbonel, ordena que lo trasladen hasta el destacamento 7,  nuevamente, antes le propinó varios golpes.

El pelotón que estaba de guardia, ya dentro del destacamento  lo golpearon hasta hacerlo perder el conocimiento. Luego lo esposaron en forma de cruz en la reja de la litera.

Los presos que estaban en otros destacamentos escuchaban los gritos  de terror del preso, que decía, auxilio me estoy quemando. Los guardias se reían entre ellos y decían que él estaba filmando.

Los presos de los destacamento 6 y 8 comenzaron a gritar, se está quemando el preso.
Un preso pasillero fue quien le lanzó dos cubos de agua para apagar la candela. Los guardias se aparecieron media hora después que el reo se carbonizara, otro preso fue quien le zafó las esposas. 

El perito, segundo jefe de instrucción penal, el mayor Lázaro Carabela, certificó, que el incendio había sido intencional, que la víctima se prendió candela con una fosforera que tenía en los pies y se la llevó a las manos.

Tratando de  salvarse, Sandi se zafó la clavícula del brazo derecho, y el brazo izquierdo quedó inflamado por la esposa.

El padre de la víctima le aseguró al mayor que su hijo no podía tener la fosforera porque antes de él ser introducido dentro del destacamento lo habían requisado, que tampoco tenía esa flexibilidad en los pies como para hacer esa maniobra. Que quienes le prendieron candela a él fueron los militares que estaban de guardia.

La víctima llegó al hospital provincial muerto. Dijo Pablo Manuel, que se encontraba en el cuerpo de guardia en ese instante poniéndose un medicamento en vena.

Martínez Carballo se ha dirigido a las instancias gubernamentales militares de la provincia para reclamar justicia, y para que sean sancionados los militares involucrados en el delito de asesinato.


Las respuestas de los altos militares que le dan al doliente para salvar la responsabilidad de los involucrados, que él se incendió.

dania@cubadentro.com

 
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