martes, 2 de septiembre de 2014

Delincuente protegido por la policía y SE

Dania Virgen García

En horas de la tarde del pasado 25 de agosto los vecinos de la vivienda sita en 110 número 19307 entre calzada de San Miguel y 199 residencial San Migue, municipio San Miguel del Padrón, hubo de agredir física y verbalmente a esta reportera.

El dueño de la vivienda apodado Puli tiene un taller de chapistería. Se dedica a comprar carros en mal estado, lo restaura desde chapistería, tapizado, mecánica, pintura, y luego lo revende.

Esta reportera hace aproximadamente un mes por necesidad tuve que cambiar el cable de la electricidad de un poste a otro, esto molestó al vecino, el cable tuvo que ser instalado en la misma línea donde se encuentran los cables de su vivienda y de otras también.

Hacía varios días que llevaba solicitando a la compañía eléctrica (104466, 104825) la revisión del bajo voltaje y pestañazo en las luces que venía presentando en mi casa. 

En las tres veces que se presentaron los electricistas, el voltaje y los pestañazos cesaban.
La decisión tomada por los electricistas, que una de las casas aledañas a la mía, podía estar utilizando una planta de soldar criolla que estaba afectando la electricidad de mi casa, que causara la rotura de la arrocera y cocina eléctrica.

En la fecha mencionada me llegue a la vivienda de Puli y le pregunté a los trabajadores si ellos estaban soldando, me contestaron que sí, le dije que me llamaran al dueño, me contestaron que él se encontraba durmiendo, les pedí de favor que suspendieran la soldadura hasta que se despertara el dueño del negocio para solucionar el problema.

Al rato el dueño del negocio se dirigió a mi vivienda, me llamó indispuesto y agresivo;  me dijo que a él no le interesaba lo que me estaba sucediendo porque el pagaba 2 mil pesos moneda nacional de electricidad y todo lo tenía en orden.

Salieron su esposa y una de sus hijas, la mayor nombrada Daymara que comenzó a ofenderme, y  amenazarme, también los trabajadores que tenían en el taller estaban presentes, luego que la hija me agrediera físicamente, uno de los trabajadores me empujó hasta mi casa, me introdujo a la fuerza alegando que no saliera porque me iban a desbaratar a golpes.

Cuando supuestamente se calmó el alboroto, me llegué hasta la Unidad de la Policía del municipio.

Allí me di cuenta que el dueño del negocio, Puli, decía la verdad, que a él no le iba a suceder nada porque tenía comprado a muchas gente. Estuve esperando más de dos horas para que me atendieran, me atendió el capitán que estaba de guardia operativa, le conté lo sucedido, cuando salgo de la oficina, ordena que me devuelvan el carnet de identidad sin haberme tomado declaraciones.

Espere que saliera uno de los jefes de la Unidad de la Policía.
Sánchez el segundo jefe de la unidad, bajó horas después, lo intercepte y le dije que necesitaba hablar con él, le conté lo que me había sucedido,  y que la policía no había tomado interés en el asunto.

Sánchez, me condujo hasta la oficina del  coronel  Visoso. Volví a contar lo sucedido. Estando en la oficina llegó el guardia operativo, el jefe de la unidad le ordenó al capitán tomarme la declaración, mandar a buscar al dueño del negocio y su hija, y hacer un registro en la vivienda.

Cuando salgo de la oficina, el capitán sale, me dice: tanto diste que te presentaste  ante Visoso, yo le conteste, no tengo confianza en ti, usted no me tomo declaraciones, y ordenó a que me devolvieran el carnet, y como el vecino alardea de decir que tiene comprado a media unidad tuve que solicitar a los jefes.

La declaración nunca fue formulada.

En algo me di cuenta que el oficial de guardia operativo estaba nervioso, se demoraba a dar la orden de registro y lo vi dando instrucciones no muy clara a los policías del carro de patrulla de la guardia operativa.

Esto no terminó aquí. Vecinos que no menciono sus nombres por medida de seguridad me contaron que el registro daba entender  que le habían robado. Los policías actuaban de manera extraña. Solamente registraron el taller, hallando algunas infracciones.

Puli, presume de tener protección bajo soborno, de media policía, tanto del municipio como de otros municipios, Departamento Técnico de Instrucciones, DTI, policías de patrullas, policía política, inspectores por cuenta propia, policía de tránsito, y otras personas vinculados al MININT.

La gasolina que compra, una parte se la vende algunos policías de patrulla que se parquean en su vivienda, el petróleo en 6 tanquetas de 20 litros se lo traen en un carro estatal que se descarga a pleno día, los materiales que utiliza para la reconstrucción de los carros son ilícitos, los que utiliza para la construcción y reparación de su vivienda también.

Debido a esto, él y su familia creen que pueden avasallar, ultrajar, y reprimir a cuantas personas le molesten.

Todo esto es de conocimiento de delegados, ex combatiente de la revolución, CDR, FMC, miembros del PCC, y miembros del MININT que residen en los alrededores de la vivienda, en complot aceptan los quebrantamientos del delincuente.

Este vecino trabaja por cuenta propia, tiene un taller que mide más de 10 metros de ancho y 10 de largo, posee cuatro carros que están a nombre de las dos hijas de 18 y 25 años de edad, esposa, y él, ninguno tienen vínculo laboral, según él, el dinero  obtenido para la compra de los carros es enviado por los familiares residentes en los Estados Unidos desde hace cinco años.

Su vivienda exhibe un nivel económico muy alto. En cuba los que tienen este tipo de vivienda, son los llamados cuellos blancos, los que viven del negocio ilícito y, la droga.

Los cubanos de a pie no pueden darse ese lujo.

Posee dos teléfonos fijos, cuatro aires acondicionados, tienen una piscina, dos apartamentos detrás de la casa y cada 15 días hacen fiestas millonarias.

Son ostentosos.

El carro que menos le ha costado es el que están armando. Los otros están entre los 15 mil y 20 mil pesos moneda convertible. Dos de ellos fueron comprados hace menos de dos meses.

El ciudadano fue puesto en libertad, y en la mañana del día 26 le comentó a varios  vecino que lo que le habían decomisado fue porque él quiso, que amigos de la policía que estaban en ese momento en la unidad le avisaron del registro, y le dieron el tiempo determinado para guardar lo más importante.

Resulta que este hombre que mantiene un nivel financiero alto, dice que está protegido por algunos oficiales del MININT, que su dinero compra a los muertos de hambre.

El jueves 28 en la mañana un carro de turismo gris, marca Van, con chapa T-24859, que se utiliza para la captura de jinetera, estaba en su casa.

La madre de la esposa de Puli, llamada Eva, vista los Estados Unidos todos los años.

Los llamados revolucionarios.

dania@cubadentro.com

 
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