miércoles, 13 de agosto de 2014

Testimonio de un preso de la prisión de régimen especial Agüica, Provincia de Matanzas

Dania Virgen García

Hay delitos de  militares  con presos y luego los presos son los que cargan la mayor culpa. Es el caso del preso Roberto Muchuli Negret.

El 18 de diciembre de 2006  se rebelaron contra sus jefes los  militares  que cuidaban el principal cordón de la posta de la prisión El Manguito, en  Santiago de Cuba. 

Dichos militares se dedicaban al contrabando de marihuana y alcohol con los presos.

Los militares, en estado de embriagues y frustrados por sus vidas miserables, junto a otros presos planearon fugarse con sus AKM, para irse ilegalmente del país. Entre ellos se encontraba Roberto Muchilí.

En esa  fuga, en combate fallecieron dos militares. Uno de ellos se nombraba Yoelvis Albelo Delgado.

Buscaron un chivo expiatorio. Sacrificaron al preso Muchilí, alegando que él les había lavado el cerebro a los soldados. En aquel entonces le faltaban cuatro meses para salir de libertad condicional. Fue condenado a cadena perpetua.

El juicio se celebró dentro de un teatro en el centro penitenciario de la prisión de Boniato. Fue un teatro dentro de otro.

El preso no tiene familia que reclame su caso.

El General Marcos Antonio Hernández Álcala, alias el Nazis, quien dirige la Dirección Nacional de Cárceles y Prisiones en la Habana, de vez en cuando visita las prisiones cubanas para asegurarse y observar con sus propios ojos que los presos sufren y están en mal estado físico y sicológico.

El 5 de febrero del presente año, visitó la prisión, se dirigió al preso Muchili  y burlonamente le preguntó: “¿Quién tú eres?”

El preso le contestó: “Soy el caso de la prisión del Manguito al que  condenaron a cadena perpetua”.

Cínicamente, dijo el General: “Ah….a ti te dieron varios tiros”.

El preso contestó: “No, fui involucrado injustamente”.

De inmediato dijo el General: “Tú eres el autor de los hechos donde mataron a dos combatientes”.

El preso dijo: “No, a mí me usaron como  chivo expiatorio, y soy un preso viejo, sin familia ni dinero para sustentarme”.

El preso que no sabía con quien hablaba, le preguntó quién era, y él en forma de burla le dijo: “Soy el general Nery”.

Luego lo amenazó diciéndole que no podía enviar carta a nadie y tampoco comunicarse con periodistas independientes y contrarrevolucionarios.

El 17 de mayo, visitó la prisión el anterior jefe de la prisión Emilio Cruz, que por sus méritos de torturador, ocupa un cargo en la Delegación de Prisiones de la provincia. Fue directamente a amenazar de muerte a Roberto Muchilí, y le dijo que todos los presos involucrados en el caso de él serán beneficiados menos él, y le advirtió que si se atrevía a revelar la verdad, le iban a propinar una golpiza inolvidable.

Este preso lleva más de 30 años en cautiverio, durante los cuales ha sufrido más de una treintena de golpizas. Una vez, de  una patada le arrancaron un testículo, y le sacaron dos dientes de un tubazo. Le han rotos  más de 10 veces los brazos y piernas, le han hecho vomitar  sangre,  defecarse y orinarse.


Padece de varias enfermedades crónicas, pero no le dan atención médica, ni medicamentos.

dania@cubadentro.com

 
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