miércoles, 23 de julio de 2014

Testimonio de un preso común: Entrevista a Yosvel Román Ramos

Dania Virgen García

Esta es la verdad sobre el preso común Yosvel Román Ramos, miembro activo de la Unión Patriótica Cubana, (UNPACU). Aquí está su testimonio.

¿Qué es un preso común? ¿Acaso no es todo aquel que se encuentra privado de libertad?, sin embargo, me adelanto a los dictadores y les digo que sí, yo soy un preso común. Pero lo que me diferencia y me distingue dentro de la población penal, es que me opongo abiertamente al régimen dictatorial, que tiene sumido en el dolor a nuestro pueblo.

Desde muy joven logré comprender que las cosas de mi país no estaban bien. Considero que hasta un niño es capaz de darse cuenta, pues  los niños, al cumplir los 7 años, quedan privado de un alimento tan vital como la leche. ¡Qué ironía!  José Martí lo dejó bien claro: “los niños son la esperanza del mundo”.

Desde muy joven caí en prisión. Por aquel entonces, mi rebeldía estaba mal encausada. No obstante, a medida que me fui adentrando en los asuntos de la oposición interna, fui concentrando mi energía en la lucha abierta contra los abusos cometidos dentro de las prisiones en que me he encontrado.

A consecuencia de este drástico cambio y forma de pensar,  recibí severas e injustas condenas y severas torturas físicas y sicológicas. Tanto fue así que encontrándome en libertad condicional, en el año 2002, fui acusado el 10 de diciembre de haber hecho dos llamadas telefónicas, al jefe de sector de mi localidad, amenazándolo de que lo iba a matar.

Siendo una gran mentira, ante la injusticia que se estaba cometiendo conmigo, me les evadí del Hospital de San Cristóbal, en aquel entonces en la provincia de Pinar del Rio, pero tanto era el ensañamiento de los esbirros de la dictadura con mi persona, que le dijeron a mi difunta abuela que había una orden de tirarme a matar, que era mejor que me entregara, que mi problema se iba a resolver. Mi abuela, por preservar mi vida, y que el problema se resolviera lo más rápido posible, me entregó, pero como ellos son los padres de la mentira, lo que me estaban preparando era otra jugada.

Así fui sancionado a un año de privación de libertad por evasión.

Tan solo estuve cuatro meses de libertad y empezó esta larga cadena de causas injustas que  tenían preparadas de antemano. En el año 2003 fui nuevamente enjuiciado por el supuesto delito de desorden penitenciario. Fui sentenciado a otro año de privación de libertad. Todo por exponer ante mis compañeros de reclusión una verdad suprema: las constantes violaciones de los derechos humanos.

En el 2004 fui vuelto acusar por el delito de desórdenes, cuando socorría a un recluso herido por una riña tumultuaria. La sentencia fue de cinco años y cuatro meses. Trascurrieron tres años, donde me mantuve firme en mis convicciones. Por ello, en el 2007 recibí una brutal golpiza por el capitán Jorge Cruz, jefe de orden interior del penal 5 y Medio, en la  provincia de Pinar del Río. Tan grande es la desfachatez del mal llamado sistema de justicia cubano, que se me acusó de atentado y desacato y fui sancionado a tres años de reclusión, y transferido nuevamente para la prisión de Taco Taco.

En el año 2008, en la prisión mencionada, por no querer cubrir mi cuerpo con el vergonzoso uniforme color gris con los que visten a los presos, fui agredido y golpeado hasta soltar  sangre por el capitán, Duarte Toledo, jefe de orden interior. Por mi familia acusarlo en fiscalía militar y, yo no querer retirar la causa, me involucró en menos de un mes, en una nueva causa con el opositor Juan Miguel Valdez Mayor, que estaba siendo golpeado con ensañamiento, y fui nuevamente acusado, esta vez  por un tribunal militar. Me condenaron a seis años por desorden penitenciario.

Con todo lo que  me hacía la policía política y los militares de las prisiones, no podían hacer cambiar mis ideales. Dicen que los que no claudican tienen que estar siempre preparado para pagar el precio. Por todo eso es que nunca han dejados de hacerme daño física y sicológicamente.

Después de cinco años de la última causa, en el 2013, me volvieron acusar de desorden en la prisión de Guanajay,  Mayabeque, donde me encuentro ahora. Por qué cogen frente a mi celda en el pasillo central Un pedazo de lata que se encontraba en el pasillo central, frente a mi celda,  dijeron que servía para una agresión. Fui sancionado a otro año más por desorden.

Si existe alguna diferencia entre causas comunes y causas políticas, entonces hace mucho que Yosvel Román Ramos dejo de ser preso común. Es por ello que en mis exigencias  por mi libertad inmediata me he declarado varias veces en huelga de hambre. De hecho, en una de ellas pasé 78 días, lo que me provocó una hepatitis C y una gastritis crónica. En ese estado fui brutamente golpeado y me lanzaron varias veces contra la pared, a pesar que mi cuerpo apenas se sostenía. Esta hazaña la cometió  el capitán  Ramón Miranda, jefe de orden interior del penal Kilo 8, en Pinar del Rio, mientras vociferaba que “a los contrarrevolucionarios singados lo que había era que colgarlos”.

Es tan grande el ensañamiento contra mi persona que me han sacado lejos de mi provincia con el objetivo de que en esas prisiones de  régimen severo, me sigan torturando físicamente, y maltratar a mi familia en viajes largos y difíciles.

La asistencia médica que he recibido por mis enfermedades ha sido pésima: llevo años en espera de tratamiento.

La mano de hierro de los militares dentro de las prisiones contra los presos contestatarios, la he sentido de manera implacable. No obstante, mis pensamientos políticos, son más lúcidos que nunca, pues ahora sí están bien encausados.

En el año 2008 pasé a formar parte del Partido Democrático 30 de noviembre-Frank País, en el cual realicé infinidad de actividades.  Tuve el privilegio de ser el vocero de los huelguistas de la prisión de Kilo 8, en protesta por la muerte del incansable luchador Orlando Zapata Tamayo, misión encomendada por Michel Suárez Cruz, preso político, y por Rafael Suarez Aviló, miembro del Partido 30 de noviembre.

Para estar en contacto directo con la oposición en la calle, en el año 2012 dejé de ser parte del 30 de noviembre y entré en las filas de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), dirigida por José Daniel Ferrer.

Sobre todas las cosas mi posición ha sido denunciar todos los abusos, torturas, actos degradantes e inhumanos que cometen los  carceleros, y despertar en la población penal, el sentimiento de rechazo al régimen de los Castros, y la conciencia de que todos los cubanos podemos hacer uso de nuestros beneficios contemplados en cada artículo de  la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Mi sanción por delitos comunes ya la extinguí,  ahora me enfrento a otros 10 años y seis meses como sanción conjunta por supuestos delitos que considero inaceptable. Sobran testigos que confirman que no he sido otra cosa que una víctima más de este régimen, puesto que la oposición cubana se encuentra bajo el zapato de hierro de una dictadura avasalladora, donde no tienes derecho a nada, sin libertad de palabra o pensamiento, sin protección judicial ni constitucional, con tanto abuso, torturas y asesinatos.


Por lo tanto, me considero secuestrado dentro de una prisión por el régimen que nos oprime.

dania@cubadentro.com

 
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