miércoles, 23 de julio de 2014

Surella reclama y logra sentirse libre

Dania Virgen García

A raíz de varios reclamos que ha realizado Surella Rodríguez al Comité Central del Partido, al  PCC provincial, el Consejo de Estado, el Poder Popular provincial, la Dirección de la Policía Nacional Revolucionaria, la Fiscalía General de la República, la Fiscalía Militar, y el periódico Granma, para que se le devuelvan todos los productos y equipos decomisado y su derecho a la licencia de trabajador por cuenta propia, porque considera que no cometió delitos, y que al contrario,  le han sido violados todos sus derechos como ciudadana de este país, decidió enviar este reclamo por última vez a las instituciones gubernamentales antes mencionadas y hacerla pública ante la prensa independiente.

Dice así:

De: Surella Rodríguez Fontanar, residente en Jesús Menéndez número 19323 entre Calzada de San Miguel y Calle A, en el municipio capitalino San Miguel del Padrón. 

Quisiera que esta carta  fuera objeto de atención de toda la  dirigencia de este país y que no la pasen por alto, como se ha hecho hasta ahora.

Nací el 20 de noviembre de 1970, en la provincia de Santiago de Cuba, lugar donde nacieron jóvenes de la talla de Frank País, Pepito Tey, y otros muchos más, de los que me siento orgullosa.

Mi madre era costurera, y mi padre tabaquero. Crecí en esta sociedad, tuve una niñez feliz,  me enseñaron las ideas revolucionarias, y  así con una enseñanza limpia aprendí a andar por la vida. Con tristeza, fui madurando. Había cosas que no entendía, pero las fui aceptando porque nada es perfecto, pero pasaron los años y los problemas de mi país se fueron agudizando, las personas que me rodeaban comenzaron a pensar diferente. Poco a poco, la nuestra se fue convirtiendo en una sociedad miserable por culpa de personas que miran su interés propio y no quieren ver cómo han desamparado la integridad de un pueblo y lo han sumido en la miseria.

En el año 2000, me casé con un hombre honesto que respondía a los intereses de la revolución, pues era militar, Elio Carmenate Bode. Él estaba orgulloso de su trabajo. Poco a poco, eso cambió. Fue víctima de personas que abusan del traje militar y del cargo, que son capaces de destruir a otros, sin que nadie les ponga freno, pues   tienen el poder.

Militar por más de 20 años, capitán de la policía, con condecoraciones, sin tacha en su trabajo, y sin motivo alguno, fue despojado de todo y expulsado de su trabajo en el que había estado todos estos años, sin motivos algunos, solo porque me ayudaba en la paladar.

Cuando se aprobó el trabajo por cuenta propia y hubo la oportunidad de resolver los problemas de la vivienda, mi familia y yo decidimos poner un paladar. Con mucho trabajo y empeño, pusimos el negocio, y aproveché la oportunidad de ubicar a mis hijos varones en el trabajo.

Al pasar el tiempo, mi familia y yo fuimos víctima de corrupción, manipulación y envidia por parte de funcionarios y oficiales del MININT del municipio. 

Resido en un lugar donde existe la mayor incidencia delictiva, y donde la corrupción de la policía está a flor de piel sin que nadie detenga eso.  Han puesto autoridad en manos de personas, supuestamente bien escogidas, que se  creen con derecho a hacer cuanto quieren. Al no tener la supervisión de los que en realidad tienen la responsabilidad de hacerlo, todo se les hace más fácil, y el pueblo es quien sufre las consecuencias.

Luego de dos años y medio, los dirigentes corruptos de mi municipio se personaron un día en mi vivienda y destruyeron mi negocio que con mucho trabajo y energía construí junto a mi familia. Me despojaron de todos mis bienes adquiridos con tanto esfuerzo y con todos los documentos en orden. Me dieron golpes, y me llevaron a prisión por tres meses.

Mi familia pudo lograr que me liberaran bajo una medida cautelar. Creyendo en la revolución, estando presa escribí a varias instituciones.

Cuando salí que vi a mi familia colgando de un hilo, desesperada, temiendo por mis hijos, y mis padres que dependen  de mí, continué escribiendo a estas instituciones.

Mis suplicas llevan más de seis meses. He estado abogando por trabajar, por integrar a mis hijos en una dirección correcta, pero a todos los lugares que me he dirigido increíblemente se han parcializado con los funcionarios y policías corruptos  de San Miguel del Padrón, y han archivado mis cartas, burlándose de mis ruegos.

Siento dolor y ahora entiendo que no tiene caso seguir luchando contra aquellos que no conocen los valores humanos, la integridad, y el respeto por aquellos que lucharon por una sociedad digna.

Hoy me encuentro sin trabajo, y esperando ser procesada por los tribunales, donde seré sancionada sin pruebas testificales, y seré llevada a prisión sin antecedentes penales. Por lo que me niego a apoyar a dirigentes y funcionarios llenos de pudrición.

Mi familia y yo somos otras víctimas de las muchas que hemos creído y luchado por la revolución, al final nos dan una patada en el culo, y quedamos sin protección. Debido a esto, el pueblo cada día está más indignado.

A partir de este momento, donde quiera que me encuentre, denunciaré toda la corrupción de los altos dirigentes del país, y sus subordinados ante la opinión pública internacional, y los activistas de derechos humanos, aquellos que llaman contrarrevolucionarios.

Estoy orgullosa de ser cubana, pero no quiero vivir ni aceptar la manipulación que existe por parte de las autoridades en general, y particularmente del MININT.

Sin más, 

Surella Rodríguez Fontanar

dania@cubadentro.com

 
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