miércoles, 23 de julio de 2014

Preso contra preso

Dania Virgen García

Los represores de la policía política dentro de las prisiones en conjunto con los carceleros, suelen utilizar como paramilitares a presos comunes condenados por asesinato, violación, pederastia y otros delitos por los que cumplen condenas de más de 20 años para que agredan a los presos políticos.

Esa táctica de utilizar a presos contra presos, está dirigida a intimidarlos para evitar que den informaciones a la prensa independiente.

Mantener el orden implantando el terror, las torturas sicológicas y físicas, es su principal objetivo. Luego se limpian las manos como Poncio Pilatos, montan un teatro para  hacerle creer a los demás reos que no tienen que ver con esas  agresiones.

A los reos que utilizan para estas agresiones, los premian con beneficios tales como pabellones conyugales, visitas de estímulos, pases con permisos especiales, y el adelanto al régimen de mínima severidad que puede ser en un campamento o asentamiento penal.

Debido a esto, corren peligro las vidas de varios  presos políticos y contestatarios que se encuentran en  distintas prisiones y campamentos de todo el país.  Entre ellos, Eduardo Gamboa Suarez, de la prisión la disciplinaria Kilo 9, provincia de Camagüey, el cubano americano Carlos Alberto Pereza Ávila, quien lleva más de cinco meses en una celda de castigo de la prisión de Quivicán, provincia Mayabeque,  y otros presos que he mencionado en otras informaciones.

Por otra parte, se supo que el militar que golpeó salvajemente a Yasser Rivero Boni, el carcelero Alcides se encuentra trabajando en el área la incrementada conocida por el 47, de la prisión del Combinado del Este.

A su madre, Yaquelin Boni, en una entrevista que tuvo en la Fiscalía Militar Central, con el jefe de la institución el teniente coronel Julio Cesar, un mayor y el que está llevando el caso, le dijeron que el militar está bajo investigación hasta que Medicina Legal diagnostique si las lesiones propinadas son graves y con peligro para su vida, que hasta que el médico que lo operó no le dé el alta médica, no pueden decidir, por lo que el militar tiene que continuar trabajando en la prisión.

El preso político Ramón Alejandro Muñoz González, también fue víctima de una golpiza propinada por el militar Alcides.


Las golpizas de Alcides han dejado  incapacitados física o mentalmente a varios presos, hecho que es conocido por todos los oficiales del MININT que han trabajado con él.

dania@cubadentro.com

 
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