domingo, 11 de mayo de 2014

La vida dulce de los elegidos

Dania Virgen García

Hace unos días mi hija me contó que el delegado del Poder Popular, presidente del  CDR e informante del  DSE, y de la policía salió de viaje como turista para Italia, donde reside su hija hace varios años.

Máximo Gómez, es un ex miembro de cuerpos armados y su esposa se llama María Caridad. “Máximo el Chivato”, como le dicen en la cuadra donde reside en la calle 197 entre 110 y  108 en el residencial San Miguel del Padrón, trabajó en el Poder Popular  como asistente de atención a la población, pero nunca le resolvió nada al pueblo.

En la cuadra acostumbra a grabar a los niños y tirarle fotos. Entre los niños a los que ha grabado y tirado foto está mi nieto, de seis años.

Su hija Jenny, de repente se casó con un italiano. Vecinos comentaron que fue mientras ejercía el “jineterismo”.  

Mientras Máximo nunca resolvió las necesidades de la población de  San Miguel,  reparó su casa y construyó otra arriba, en momentos en que los materiales de construcción estaban escasos y no se podían comprar en el rastro.

Este delegado tiene otro hijo que dejó la escuela y viajó a Italia, donde permaneció con su hermana cerca de dos años. Se llama José Gómez y le dicen Pepe. Desde que llegó al país se relaciona con delincuentes y, no trabaja. El jefe de sector no se mete con él, por ser  hijo de un delegado del Poder Popular.

Así son  los delegados escogidos. No dejare de mencionar la corrupción de la presidenta del Poder Popular Ana María de la Torres. Dicen que maltrata a la población, no tiene buenos modales y vive igual que todos los presidentes que han pasado por allí. Tiene una casa grande, con todas las condiciones.  La gasolina no le falta a su carro para hacer diligencias personales y de su familia. A menudo hace fiestas de millonarios  en su casa y en lugares que alquila con esos fines.

dania@cubadentro.com

 
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