miércoles, 8 de enero de 2014

Reclusión domiciliaria

Dania Virgen García

El pasado 23 de diciembre, esta reportera recibió una llamada telefónica a las 11 de la mañana, desde la 11na unidad del municipio de San Miguel del Padrón, en la Habana, por un sub Tte., que de forma agresiva, me dijo, que debía de presentarme en la unidad ante de las 2 de la tarde, que estaba acusada de un delito de amenaza, de no presentarme me enviaría un carro patrullero y me acusaría de evasión.

Como el que no la debe, no la teme, me personé en dicha unidad. A las 12 y 10 del medio día llegué al lugar mencionado, me exigieron el carnet de identidad, sin darme explicaciones me enviaron a sentar al banquillo de los acusados.

Resulta que hace aproximadamente 7 meses. El 16 de mayo, esta reportera solicitó del trabajo de un carpintero, Enrique Henrique Delgado, para que me hiciera un closet. El carpintero me pidió la mitad del dinero por adelantado, y que en 15 días tenía lo pedido. Antes darle el dinero en una libreta anoté la cantidad que le di, su número de carnet de identidad, su dirección, la fecha y firma.

Pasaron alrededor de un par de meses que el carpintero me evitaba, y no había hecho lo contratado. Un día se aparece en mi casa después de tantas veces insistiendo, que  la policía del Departamento Técnico de Instrucciones,  y agentes del orden público, le habían hecho un registro en su vivienda y le decomisaron la madera, y el marco del closet.

Debido a esta situación, me condoled y le dije que no había problemas, que antes del mes de diciembre yo quería el mueble o el dinero.

El pasado 16 de diciembre después de tanta insistencia, se personó el carpintero en mi casa y me dijo que no podía pagarme porque la fiscalía le iba a devolver el marco del closet y la madera ocupada. Le conteste que yo necesitaba el dinero y que le daba hasta el día 20, para que me pagara, que si le devolvían lo antes dicho yo regresaba hacer el trato con él.

El lunes 23, el carpintero me formuló una acusación de amenaza.

A las dos horas de estar allí, le pregunte al sub Tte., cuando me iba a tomar mi declaración, él me contestó, que debía espera hasta que llegara la CI, (agente de la Seguridad del Estado), porque yo pertenecía a los Derechos Humanos.
A las tres horas, dos ratas de alcantarilla de la SE, del departamento 21, se aparecieron,  los observé conferenciando con el sub Tte., y luego con  el segundo jefe de unidad el Tte. coronel Sánchez.

A las 5 y 45 de la tarde, después de varias horas sin respuesta, el Tte. coronel Sánchez, luego de un altercado entre los agentes del orden público, la Dama de Blanco Yaquelin Boni y esta reportera, debido a los maltratos verbales, y empujones que estábamos recibiendo. El Tte. coronel me dijo que tenía que conversar conmigo.

Me subió a una oficina de reuniones, allí me tomó la declaración. Le conté todo y le presenté los papeles firmados por el carpintero.

Resulta que para no dejarme detenida hasta que el instructor investigara el caso, y la fiscalía aprobara la medida cautelar, de prisión preventiva hasta el día del juicio, me impuso una medida cautelar de reclusión domiciliaria, a la que me negué firmar, y a la que no recibí documento que alabara mi declaración. 

Según él, las ratas de alcantarillas, de la Seguridad del Estado, le informó al Tte. coronel que no podían detenerme por ahora, que iba a causar un costo político muy grande, que me impusieran la medida antes mencionada.

En medio de los preparativos de las reuniones de los ministros y presidentes de la CELAC que se efectuará el próximo mes de enero, al presidente de lo antes dicho Raúl Castro, no les resulta un escándalo internacional anticipado.

Pero bien claro está, que esta medida cautelar será revocada en el momento preciso de sus hipócritas reuniones, y seré procesada sin cometer delito, solo el de exigir y pedir lo que es mío.


dania@cubadentro.com

 
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