domingo, 22 de diciembre de 2013

Sucesos en prisión del Combinado del Este

Dania Virgen García

Desde la prisión del Combinado del Este, en la Habana, el preso Daniel Pérez Días, quien se encuentra ingresado en la sala E de medicina interna, del Hospital Nacional de Reclusos HNR, informo varios sucesos ocurridos en esta semana.

Según la fuente, el pasado 2 de diciembre policía de la Seguridad del Estado de la prisión, encontró dentro de los tanques de agua potable del edificio 3, dos gatos muertos.

Para justificar  la epidemia de cólera que se ha desatado en la prisión, refirieron los especialistas que la epidemia se ha intensificado en el centro penitenciario, por la contaminación del agua.

Dijeron que existían más de 70 casos infestados.

El pasado 7 de diciembre, el Tte. coronel Mariano jefe de servicios médicos de la Dirección Nacional de Cárceles y Prisiones, más conocida por 15 y K, junto con un grupo de inspectores sanitarios militares, se presentaron en el HNR, buscando información sobre los presuntos gatos encontrados muertos en los tanques de agua.

Después de dicha inspección, en menos de 24 horas los cuadros diarreicos aumentaron su porcentaje, y ya el día 9 había 84 casos infestados.

Por otra parte,  el día 9, a las 9 de la mañana, se presentó en la sala E, el 1er Tte. Clear, quien es el reeducador del edificio uno, tercero sur, mientras pasaba una inspección, de forma arbitraria quiso golpear al  reo  Joel Cárdenas, quien hacía tres días había sido operado de varicoceles. El preso le estaba pidiendo de favor al carcelero Clear que le alcanzara del refrigerador un pomo de hielo que necesitaba para ponerse fomentos. El carcelero, en mala forma, le manifestó al interno que él no estaba allí para hacerles favores a los presos y que si no se callaba la boca le partiría la cara.

Otro caso fue el del preso Lázaro Suarez Herrera, de 44 años de edad. El mismo ingresó en la sala E, el día 2 de diciembre, con cuadro de enfisema pulmonar, después de haber estado varios meses con dolores en el pulmón, en el edificio dos, pidiendo que lo asistieran. Ya en la sala, el día 6, los médicos Plana y  Alberto, para salir del preso, le pidieron al clínico de la sala de terapia intensiva, el doctor Roberto, que le sacaran el liquido del pulmón a como diera lugar. El médico intentó sacarle el líquido del pulmón, a Alberto en el departamento de enfermería. Al ver que el paciente se desmayó y empeoró, con fiebres de 40 grados, decidió enviarlo de ingreso para un hospital especializado, justificando el médico Juan Alberto  que no había camas en el HNR para ingresarlo, ni tampoco una ambulancia para su traslado.

Así permaneció el preso grave hasta el otro día, que tuvieron que llevárselo a las doce del día muy grave para el Hospital Miguel Enriquez, más conocido por la Benéfica, situado en el municipio de 10 de Octubre.

El médico Roberto, quien lo había asistido el día anterior, subió a la sala, y le dijo a varios presos que el doctor y jefe del HNR, el mayor Kelvis, había decidido sacarlos para otro hospital porque el preso estaba casi sin vida y que no quería que se muriera en su guardia otro preso.

Dos días antes ya habían fallecido por falta de asistencia médica dos presos enfermos con VIH-SIDA.


dania@cubadentro.com

 
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