miércoles, 7 de agosto de 2013

Regresa Maxwell Manduley Bermúdez

Dania Virgen García

A la prisión del Combinado del Este, en La Habana, regresó hace unos días el corrupto oficial Maxwell Manduley Bermúdez,  que fue acusado por varios presos hace unos meses atrás.

Este oficial era capitán,  jefe del edificio tres. Fue acusado en ese edificio por enriquecimiento ilícito, pero como siempre sucede, quedó impune. Cuando el hecho fue divulgado en medios de prensa independientes por esta reportera, fue trasladado para el edificio dos con el mismo cargo de jefe, y continuó con las mismas fechorías.

Según presos y funcionarios de la prisión, este capitán  es el yerno del general Marcos, jefe de la Dirección de Cárceles y Prisiones, en 15 y K.

Su suegro, para que los presos lo dejaran tranquilo con las quejas por los negocios ilícitos que tenía en la prisión, el robo de los medicamentos (sicofármacos), y de dinero, lo envió para una escuela militar a pasar un curso. Fue una especie de recompensa.

Resulta que ahora es Maxwell Manduley es mayor, y piensa que ya a los presos se le olvidaron las fechorías que hizo.
Eso no es  extraño: el 70 por ciento de los  oficiales del MININT y funcionarios del sistema penitenciario cubano son corruptos.

El reo Yosel Vázquez, antes del mes de septiembre de 2012 era promotor central de la unidad dos, servicios oscuros que prestaba al Ministerio del Interior de la prisión.

De junio a agosto del año 2012, el jefe de la unidad dos Manduley, tuvo un faltante en la farmacia que fue detectado por  Vázquez, por lo que el  jefe de forma conveniente, lo  utilizó  para que lo ayudara a ocultar dicho faltante.

Vázquez accedió a falsificar vales de salidas y a cuadrar el faltante, días antes de una inspección  del departamento de auditoría de la fiscalía militar.

El jefe de la unidad, el mayor Manduley Bermúdez, autorizó la venta de dichos psicofármacos poniendo en peligro a la población penal, ya que debido al consumo tan alto de estos fármacos muchos presos se vuelven adictos.

El faltante de dicho trimestre fue de 45 frascos de Carbamazepina de 200 mg, de 90 tabletas cada frasco, (4500 tabletas), Dimenhidrinato, conocido por Gravinol de 50 mg de 10 tabletas el bistles, con un faltante de 500 bistles, y la Difenhidramina, conocida por Benadrilina de 25 mg, de 10 tabletas, con un faltante de 300 bistles, y otros medicamentos como la Dipirona, Amitriptilina, y otros que fueron desviados por los oficiales del MININT.

En el mes de septiembre el mayor Maxwell Manduley utilizó por segunda vez al paramilitar Yosel Vázquez y al actual económico de dicha unidad, Dosel, para que  falsificaran en los vales los faltantes de medicamentos que tenía en la farmacia.

Estos presos eran sacados de sus compañías a las 10 de la noche y enclaustrados en la farmacia toda la madrugada para justificar dicho robo.

En este proceso de malversación se hallaban involucrados los siguientes oficiales del MININT de la unidad dos: el capitán Abel, jefe de logística, el Tte. Sandino Roger, jefe del puesto médico, y la primer teniente Cristina, jefa de enfermería.

En el mes de octubre,  Yosel Vázquez denunció este hecho delictivo al  DTI,  la dirección del penal, y a la Seguridad del Estado de la prisión.  Por denunciar al mayor Manduley Bermúdez, y los demás militares involucrados, Vázquez fue trasladado para la prisión  Kilo 5 y medio en la provincia de Pinar del Río.

Ahora regresa el corrupto con el grado de mayor a la prisión, a la unidad dos para seguir con sus negocios ilícitos, que serán aprobados por su  suegro, que parece lo quiere mucho.


dania@cubadentro.com

 
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