jueves, 15 de agosto de 2013

De la Prisión Las Mangas

Dania Virgen García

María Palomino Rivero,  madre del preso de la raza negra, Yoneidis Río Palomino, alias Angola, de 31 años, fallecido el pasado 26 de julio a las cuatro de la tarde, en la prisión provincial Las Mangas, en Bayamo, provincia Granma,  dijo a esta reportera que su hijo murió por falta de atención medica.

Ella y sus hijas, en llamada que realizaron a esta reportera, refieren que se dirigieron a la prisión en varias ocasiones y le rogaron al jefe de la prisión y al jefe de reeducación  que las dejaran ver al recluso, a lo que se negaron, manifestándole que “solamente tenía diarreas”.

Según comentarios de varios presos, Ríos Palomino pedía medicamentos para calmar los dolores y las constantes diarreas que tenía y nunca le fueron administrados por los médicos y enfermeros de la prisión.

La madre del fallecido, entre sollozos, dijo que a su hijo “lo llamaban Angola porque  era un negro bonito, de facciones finas”.

A raíz de las informaciones de la prensa independiente sobre el brote de cólera en la prisión, en donde hay más de 30 infestados, fueron trasladados los enfermos que estaban ingresados en el hospital del penal para una celda de aislamiento para impedir que facilitaran más informaciones.

Por otra parte, varios presos informaron que el recluso Julio Ortiz Argudin, integrante de  la Unión Patriótica Cubana (UNPACU), quien fue trasladado recientemente a Las Mangas desde Kilo 8, Camagüey, llegó  con hematomas y laceraciones en todo el cuerpo producto de una golpiza.

Ada Iris Rodríguez Maceo, quien reside en Calle Martí número 10, Niquero, Granma, informó de la golpiza propinada en Las Mangas a su sobrino Luis Miguel Zambrano Rodríguez, de 16 años de edad, en la noche del pasado 30 de julio por solo reclamar sus beneficios penales.

El joven preso  cumple una sanción de tres años de privación de libertad por robo con fuerza.  Debía estar recluido en un campamento de trabajo forzoso CETEM, pero lleva 8 meses en dicha prisión, por lo que  estaba reclamando su traslado a la granja.

Varios carceleros le propinaron una golpiza  que le ocasionó laceraciones y hematomas en todo el cuerpo.

Según la tía del joven recluso, tiene fracturada una costilla, pero le han negado la asistencia médica.

El preso Ángel Yunier Remón Arzuaga, coordinador de la UNPACU,  quien fue víctima de la epidemia del cólera, Dijo que el pasado 31 de julio al preso Alexander Otero Rodríguez de 37 años de edad, le dio una parálisis facial en el lado derecho, sin que le hayan dado ningún tipo de asistencia médica hasta el momento.

Además de la parálisis, el reo presenta una ulcera duodenal y una lesión en el brazo izquierdo que requiere de atención quirúrgica, debido a que hace un tiempo se cayó. El enfermo está en un cubículo aislado.

También testificó la muerte del recluso con trastornos mentales críticos  Rogelio Davio por ahorcamiento. El pasado 27 de julio este recluso fue  golpeado por decenas de carceleros. Se encontraba en una celda de aislamiento porque  los médicos de la prisión  sospechaban que tenía  SIDA.

Algunos presos le contaron a la fuente que la víctima tenía el pie derecho enyesado y veía alucinaciones, y decía que le iban a quitar la vida.

El día antes mencionado Rogelio se amarró en la reja de la celda. El carcelero, el primer Tte. Andrés,  le ordenó a que se desamarrara y el preso se negó. Entonces, el Tte. convocó a varios carceleros, el capitán Héctor, el superior de guardia el capitán Osmel, el Tte. Yanier, los sub oficiales Matos, Cheston, René, Tte. Pavel, el médico de guardia, la enfermera Yanisleidi, entre otros, quienes le propinaron una golpiza que fue presenciada por el segundo jefe de la prisión, el mayor Javier Torres Bermúdez y por el director del hospital. Le lanzaron varias veces gas lacrimógeno, por lo que tuvieron que sacar a todos los pacientes ingresados en el hospital. La golpiza que fue vista por los presos Ifraím Corrales Moreno, Osmani Sánchez Céspedes, y la fuente.

Al otro día el enfermo amaneció con la cabeza partida, laceraciones y hematomas en el rostro y todo el cuerpo.
A las dos de la madrugada del 29 de julio, Ángel Yunier se dirigió a la celda donde se encontraba el enfermo, distinguió al preso en la parte de atrás de la celda, sentado en el piso en condiciones depauperadas, en total oscuridad, por lo que no pudo diferenciar si ya estaba ahorcado.

En la mañana un preso  lo encontró muerto.


dania@cubadentro.com

 
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