miércoles, 12 de junio de 2013

Desde la prisión de régimen especial de Agüica

Dania Virgen García

Desde la prisión de régimen especial  Agüica, en la provincia de Matanzas, Lázaro Pie Pérez,  presidente del Movimiento por los Derechos de los Presos “Pedro Luis Boitel y Orlando Zapata Tamayo”, denunció la corrupción de los carceleros y de los jefes del centro penitenciario.

El pasado 5 de mayo descubrieron en dicha prisión a varios carceleros involucrados en el tráfico de estupefacientes y bebidas alcohólicas con los presos disciplinas y chivatos.

El 1er Tte. Cintra, que atendía los pabellones y el salón de público, tenía negocios con los reclusos para la introducción de drogas. También estaban involucradas las sub oficiales Yaneysis y Magalis, que son las encargadas de las requisas a las mujeres y de revisar las javas en las vistas. Conocimiento de todo esto tiene el reeducador Maikel Toledo, quien según la fuente, recibe algunos obsequios.

Los reclusos implicados  fueron  Wilfredo la Guardia con 110 pastillas de gravinol, traídas por su esposa, que él botó porque ella no le trajo las 200 que  estaban previstas; Pedro Sardiña Rodríguez, con dos frascos plásticos de carbamazepina, traída por su esposa apodada La Negra, la cual trabaja en el Hospital de Cárdenas, en la misma provincia, como pantrista, y quien tiene la facilidad de conseguir dichos sicofármacos; Lino Vega, quien entraba  ron ligado con refresco de cola.

Rolando Gribello López, alias el Pinto, disciplina del destacamento seis, donde se encuentra la fuente, era el encargado de recoger el dinero y pagarle 10 CUC a Cintra. Además es quien realiza el tráfico de las pastillas a otros pisos. Mantiene fuertes vínculos de negocios con el reeducador Maikel Toledo. El preso fue conducido a una celda de castigo para ser desintoxicado sin levantarle una causa. Lleva dos años haciendo negocios con los carceleros.

El jefe de la prisión, el Tte. coronel Emilio Cruz Rodríguez, tiene conocimiento del  tráficos de estupefaciente, y ampara a sus subordinados.  Autoriza la venta de los sicofármacos y bebidas alcohólicas.

El capitán Orestes, del control interno,  fue expulsado de la prisión por el Tte. coronel Emilio, por corrupción, junto a su esposa Yanet, quien recibía regalos para que no dijera nada sobre el trafico de medicamentos. Ninguno de los dos fue sancionado.

Los carceleros reciben una caja de cigarros para que los presos pasilleros o los disciplina, como el Pinto, puedan mover el tráfico y permitan los juegos prohibidos.

Los sub tenientes Víctor, del destacamento 5,  y Maikel Toledo, del destacamento 6, se dedican a visitar los domicilios de los presos para cobrar las deudas de juego, que suelen ser de entre 10 y 20 CUC.  Por ir a los hogares, los reeducadores reciben 5 CUC.

Varios presos solicitaron latas de pinturas y salfuman para los pestilentes baños, y turcos, a sus familiares para el destacamento seis, como el preso Hernández Torriente alias el Charol, que pidió cuatro latas de pinturas a sus familias y le robaron dos. El reeducador Maikel fue quien recibió la mercancía.

Pie Pérez es constantemente amenazado por los carceleros y paramilitares. Le han advertido que le darán una puñalada “si continúa informando a la contrarrevolución”. 

La doctora Yenisey le ha negado  los medicamentos y la asistencia médica.

Lázaro Pie padece de diabetes tipo dos. Tiene que ser atendido  por un especialista en oftalmología porque está perdiendo la vista. El médico le ha manifestado que no le va a recetar ningún medicamento ni va ser atendido por ningún especialista por ser un contrarrevolucionario, que se puede morir, que ella está autorizada por el jefe de la prisión, por Fidel y Raúl.


dania@cubadentro.com

 
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