martes, 7 de mayo de 2013

La mafia patrañera

Dania Virgen García


La mafia patrañera  gubernamental se han dedicado a montar un teatro de hipocresías en la TV  sobre el sistema penitenciario cubano para tratar de engañar a la opinión pública internacional, porque con  la nacional,  todo le ha quedado muy mal.

A finales de la semana pasada, en la Mesa Redonda patrañera,  conducida por la periodista Arleen Rodríguez, estuvieron invitados varios altos funcionarios del régimen de los Castro, que se burlaron ante las cámaras de las decenas de familiares de presos que sufren a diario los peloteos y las respuestas sin soluciones a los problemas de estos representantes.

Entre los funcionarios invitados a la Mesa Redonda se encontraban, Rafael Pino, vice Fiscal de la Republica, Oscar Silveira, vicepresidente del Tribunal Supremo, Rosa Charó, vice ministra de Justicia,  y otros.

Según manifestó la periodista Arleen Rodríguez, en Cuba no existen las torturas ni los tratos degradantes e inhumanos que se publican en  Internet.

El vice-fiscal aseguró que  los conjuntos de principios para la protección de las personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión, adoptados por la Asamblea General de la ONU en la resolución 43/173, del 9 de diciembre de 1988, se cumplen al pie de la letra.

Con ello,  el vice-fiscal y la periodista quisieron decir que en Cuba los presos no están sometidos a ningún tipo de violación de derechos humanos, que  los actos que divulgan en  Internet los periodistas independientes no existen en ninguna de las prisiones de Cuba, que estos actos  fueron practicados antes de 1959, cuando solamente existían en todo el país entre 14 y 16 prisiones.

Quiere decir que no existen los carceleros que le propinan golpizas a los presos con tonfas, patadas, o  puñetazos, que les parten los dientes y los dejan con  lesiones, a veces graves y  para toda su vida; que no existen las celdas de castigo tapiadas donde  los presos están  sin colchón, sin agua; que no es verdad que a veces los esposan a las rejas  por más de 24 horas. 

Los actos de torturas que llevan a muchos  presos a cometer suicidio serán  cosquillas porque para los funcionarios del gobierno que aparecieron en la Mesa Redonda, eso no son  torturas ni tratos degradantes e inhumanos.

Sería bueno que le preguntaran a Pantaleón, un preso sometido a estos actos en la prisión Kilo 8, Camagüey.

En la cárcel de menores conocida como el Combinadito se han producido casos de violaciones y muchos reclusos dicen haber sido sometidos a golpizas.

Respecto a los tribunales, sabemos  que los juicios son amañados, que  los fiscales y los jueces  no actúan conforme a las leyes que hizo el propio régimen.

De nada valen los abogados defensores, el acusado, aunque  sea inocente,  tiene que cumplir años de prisión por convicción, u otros delitos imputados por la policía.

Daré solo algunos nombres de presos inocentes que fueron sancionados por convicción y que llevan años en prisión, reclamando  su inocencia, y recibiendo respuestas  decepcionantes: el reo cubano-americano Carlos Alberto Pérez Ávila, los colombianos Alexander Serrano Rincón, y Luis Guevara, a quien le causaron un infarto en el DTI de 100 y Aldabo; el hindú Dalvinder Singh Jagpal; los italianos que son acusados por un supuesto delito de corrupción de menores donde demostraron su inocencia -uno de ellos sufre un tumor en la cabeza y continúa recluido; los cubanos Yasser Rivero Boni, Madeline Lázara Caraballo, Sonia Garro, Ramón Alfredo Muñoz, Luis Enrique Labrador Díaz, David Piloto Barceló, entre decenas de presos que cumplen sanciones siendo inocentes.

Y qué decir de los acusados por tráfico ilegal de personas, de los jóvenes presos por peligrosidad social pre-delictiva, de los homosexuales presos que son maltratados por carceleros homofóbicos, aunque algunos de ellos tengan sus “debilidades”…

En Cuba todo funciona bien: no hay  jueces y fiscales corruptos, el gobierno se interesa por las condiciones de  vida de los presos, los carceleros y jefes de prisiones son los más capaces, se preocupan por los familiares de los presos, los reos no cumplen sanciones fuera de sus provincias, las jineteras no son violadas por los guardias, y los carceleros  reeducan a los presos y los guían por el camino que deben seguir.

Con  estas maravillas que existen en las prisiones,   quisiera vivir en la prisión de mujeres del Guatao, a ver si así mejoro mis condiciones de vida. A propósito, ¿por qué no se embullan también Arleen Rodríguez y sus colegas patrañeros y se pasan una temporada en la cárcel?

dania@cubadentro.com

 
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