miércoles, 30 de enero de 2013

No sólo el reguetón denigra a las mujeres


Dania Virgen García

Las letras de las canciones de reguetón que denigran a las mujeres no son nada nuevo. Desde hace muchos años, la música popular cubana  deshonra  a la mujer. 

Recientemente, en la Asamblea Nacional, el presidente del ICRT  exhortó a censurar el reguetón, porque las letras de las canciones de ese género deshonran la imagen de la mujer cubana.

Al parecer, los dirigentes y la Federación de Mujeres Cubanas no recuerdan que  Roberto Robaina el ex ministro del MINREX y su esposa,  fueron destronados de sus cargos por malversación, pero no  por  sacar provecho de la prostitución.

En los años del periodo especial, para el turismo internacional se crearon  centros nocturnos donde cantaban las orquestas de más popularidad, como: Los Van Van,  La Charanga Habanera, Adalberto Álvarez y su Son, Paulito FG, Pachito Alonso y sus Kini Kini, entre otros. En dichos lugares  las entradas costaba de 25 a 50 dólares  (todavía en aquellos tiempos no estaba despenalizado el dólar). Me refiero al Palacio de la Salsa, que estaba situado en los bajos del hotel Riviera; el centro nocturno del Hotel Meliá Cohiba,  la Casa de la Música de Miramar, La Tropical, Disco Arena, en Mar Azul, y otros centros en  Varadero, donde el costo era más alto.

Las letras de las canciones de esas orquestas también denigraban a las mujeres. ¿Se acuerdan de “La bruja”, de NG La Banda? ¿Y se acuerdan de “búscate un temba para que te mantenga, para que goces, para que tengas, entre 40 y 50 para que te de la cuenta”, de la Charanga Habanera? Estos y otras letras, fue una forma de llamar a los jóvenes a la prostitución con extranjeros mayores.

En pleno periodo especial,  cuando había apagones de más de 12 horas, en esos lugares había luz. Eran sitios rentables para el estado: las jineteras, sus chulos y los pingueros buscaban allí extranjeros. Las orquestas sacaban una buena tajada de las recaudaciones, porque bien caras eran las entradas,  la bebida y la comida.

La mayoría de los jóvenes  no podían darse el lujo de pagar esa cantidad: para disfrutar en uno de esos lugares tenias que jinetear.

Hay que acordarse que en aquellos años todo costaba muy caro, un dólar llegó a valer 120 pesos.

En ese tiempo yo tenía relaciones matrimoniales con un guía de turismo. Tuve la oportunidad de viajar por toda Cuba junto a mi pareja y mi hija. Pude visitar los mejores hoteles. En ellos pude ver como las jineteras y sus chulos “cuadraban” con los porteros de los hoteles para poder entrar con los turistas. De esa manera “hacían el pan”, como decían.
 
Una jinetera en aquellos tiempos cobraba de 100 a 150  dólares y hasta más en La Habana. En Varadero el precio era más alto. También estaban las que soñaban viajar, casándose con un extranjero.

¡Cuidado! También estaba la jinetera que le iba mal. A Cuba llegan  extranjeros hábiles en busca de sexo barato.  Dicen que las prostitutas más baratas del mundo son las cubanas. Algunas tenían suerte, pero había otras que se casaban y se las llevaban para prostituirlas en otros países.

Cerca de mi casa, hubo un caso de estos de los tantos que hubo en el país. La muchacha se casó con un extranjero y cuando llego a su país  la ubicó en un prostíbulo.

Ahora las jineteras o prostitutas cuestan de 10 a 5 CUC, se ven en todas partes, hasta en la Autopista, con su toallita y su pepino de agua: las chupa-chupa.

Ahora los extranjeros que vienen a Cuba son más listos que los mismos cubanos. Han aprendido  mucho. A unos les rompieron el corazón, pero a otros les gustó la prostitución barata, se acostumbraron y  han logrado que las prostitutas bajen las tarifas.

Acaecía tanto proxenetismo en aquellos años, que los agentes del orden público y la llamada Lacra, no se quedaban atrás, aprovechándose de la situación en los  lugares turísticos. Nadie me lo contó: yo los veía aprovecharse de los proxenetas y las prostitutas. Quien no aceptaba sus condiciones, iba a parar a prisión. En aquella época era Las Delicias y otras cárceles destinadas para las jineteras. Ahora son conducidas a cualquier prisión. Siguen siendo víctimas  de abusos sexuales y tratadas como animales. En el Manto Negro  conocí a varias, hubo dos que se acercaron a mí y me contaron sus historias.

He hablado de este asunto de la prostitución, porque cuando oigo las letras de las canciones de salsa y timba de aquella época, me acuerdo de todo aquello tan penoso y deprimente.

¿Hay que creer que al régimen le preocupa la violencia contra la mujer?

Las Damas de Blanco, las opositoras, las periodistas independientes son frecuentemente golpeadas por oficiales de la Seguridad del Estado, la policía, las llamadas brigadas de respuesta rápida conformadas por el PCC, UJC y delegados del Poder Popular. Muchas son acosadas y llevadas a prisión como es el caso de las Damas de Blanco Sonia Garro, Miraida Martín Calderín, Adriana Núñez Pascual y  Madelin Lázara Caraballo.

Esta periodista ha sido constantemente reprimida en los últimos tres años. He sido recluida, detenida, y sometida a torturas y actos degradantes. En el año 2011 fui objeto de un mitin de repudio donde la SE transportó un camión de huevos para lanzarlos contra mi casa, además de ofertarles bebidas alcohólicas a los delincuentes que gritaban insultos contra mí.

Por estas mujeres, ¿quién se pronuncia? ¿Serán peores las letras del reguetón que los abusos que enfrentan tantas mujeres en Cuba?

Hoy el gobierno pretende censurar el reguetón, porque la juventud reguetonera en sus letras expone la verdadera realidad de Cuba. ¿Cómo  parar lo que formaron ellos mismos luego de tantos años de tener al pueblo sumido en la miseria y la violencia?

dania@cubadentro.com

 
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