lunes, 31 de diciembre de 2012

En las prisiones se celebra fechas religiosas


Dania Virgen García

En las prisiones extinguen sanciones presos creyentes de las religiones yoruba, católica, Testigos de Jehová, protestantes y otros. Pero la yoruba es la que más abunda.

Cuando luego de un juicio amañado por la Seguridad del Estado, en  abril de 2010  fui encarcelada, en la prisión de mujeres Manto Negro  veía que las presas por la noche que se aglomeraban para realizar ritos, con velas, vasos de aguas espirituales, pañuelos blancos en la cabeza, tabacos. Cantaban, bailaban y hasta había a quien  le bajaba el muerto. Había una que tiraba las cartas. Una reclusa siempre vigilaba a las funcionarias de orden interior para que no la sorprendieran en sus cultos religiosos.

No es fácil, estar preso injustamente y  cumplir años de sanción por delitos  que no perpetraste. Ese era el caso de la mayoría de ellas. Es muy doloroso. A mí, me partía el alma cada vez que las veía sufriendo. Pero en su desesperación, sus creencias las ayudaban a resistir.

El pasado 17 de diciembre se celebró la festividad y la peregrinación de San Lázaro, que se conoce en Cuba como el santo milagroso de las curaciones y el protector de los presos. Cada año, millares  de personas acuden en peregrinación a su Iglesia,  situada en  El Rincón, cerca de Santiago de las Vegas. En todos  los barrios se reúnen los devotos  a partir del día 16 para la velada de San Lázaro o Babalú Ayé. Esa noche,  en las fiestas religiosas, resuenan los toques de tambores y los cantos, y se bebe y comen dulces caseros.

En varias prisiones, esta festividad de San Lázaro fue celebrada por presos que esperan que el santo les conceda sus peticiones.  Muchos adoradores se congregan para tocar y cantar al santo, y encenderle  velas y tabacos.

En la prisión de Ariza Cienfuegos, me contó el preso y colaborador de esta agencia de prensa, Yasser Rivero Boni, que el pasado 17 los presos con sus escasos recursos y con incertidumbre,  realizaron un bembé, en el destacamento 6, donde se encuentra. En una esquina de un cubículo colocaron un muñeco de trapo, con una capa violeta, dos tablillas simulando las  muletas  y dos perro de papel. También colocaron tapitas de aceite comestible y una mezcla de algodón, las cuales funcionaron como velas,  tabacos, agua con azúcar, galletas con mayonesa, tostadas, turrón de maní y de coco, que eran los comestibles del altar que ofrendaron al santo.

Las cucharas marcaban las claves cubanas, y las cubetas plásticas funcionaban como tambores, acompañados de cantos africanos  rituales. La fiesta se realizo desde las 8 de la noche hasta las 11 y 30 de la noche.

Asegura la fuente que los presos le comentaron que desde muchos años se considera  autorizada la celebración de esta fiesta religiosa en las prisiones, sin que intervengan las autoridades ni les decomisen el altar o las ofrendas.

Refieren que los funcionarios y jefe se muestran vulnerables con esta  religión. Sin embargo, en  esa prisión y en otras está prohibido y es considerado una indisciplina usar un rosario, tener revistas religiosas, y colgar en la pared una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, o una  cruz. En  la pared solo pueden colgar –y es considerado un mérito-  posters de Fidel y Raúl Castro, Hugo Chávez o los cinco espías presos en los EU.

“Ni visitando su santidad Benedicto XVI todos los meses  la isla, la libertad religiosa será verdadera. Siempre es ficticia. Para ellos, la religión es una enemiga que  debilita su poder absoluto sobre el pueblo.  Nunca permitirán la libertad plena de las prácticas religiosas”, afirmó Yasser Rivero Boni.

dania@cubadentro.com

 
Design by Wordpress Theme | Bloggerized by Free Blogger Templates | coupon codes