martes, 20 de noviembre de 2012

La comida de los presos


Dania Virgen García

Con el pretexto de combatir la entrada de estupefacientes a las prisiones, una nueva medida se ha implantado en algunas prisiones del país.

En la prisión provincial de Ariza, provincia Cienfuegos, el reo Yasser Rivero Boni, informó que el pasado 12 de noviembre, los jefes prohibieron la entrada de alimentos llevados por los familiares  a los presos.

Después de finalizar la visita familiar del destacamento 7, los funcionarios de orden interior les comunicaron a los presos que los alimentos traídos por sus familiares no podían ser pasados a los destacamentos, por órdenes de la máxima dirección.

Más de 50 familias indignadas tuvieron que llevarse de regreso o botar las cazuelas de carnes, arroz, ensaladas, y viandas, además de  sándwiches, hamburguesas, pomos de refrescos no sellados, huevos, pan, cake, y dulces caseros.  Comida que fue llevada por los familiares con los escasos recursos que poseen. Muchos se quejaron  que era una injusticia y anunciaron que se quejarían  ante la Dirección de Cárceles y Prisiones.

Hasta ahora, cada 45 días los presos disfrutaban de los alimentos  que les llevaban sus familiares.

La comida que le suministran a los presos en las prisiones de Cuba es un sancocho putrefacto: el arroz pegajoso y con piedras, el pescado tenca podrido, la pata y panza podrida, el picadillo de soya con cebo verdoso corrompido, el revoltillo de huevo apestoso, los espaguetis blancos sin sazón, y el potaje aguado  con los frijoles duros, todo cocinado con todo tipo de insectos que caen del techo en los calderos. Las ensaladas son servidas con tierra y caracoles, el postre es  mermelada fermentada, y los refrescos una mezcla de todo tipo de frutas corrompidas.

Cada 15 días o más, les suministran a los presos un pedacito de pollo hervido, que pesa entre 10 y 15 gramos, en algunas ocasiones corrompidos.

La comida se sirve en bandejas de aluminio, la cuales sueltan fibras que se alojan en el sistema digestivo y provocan úlceras, y gastritis crónicas.

Estos testimonios fueron recogidos por los mismos presos en varias prisiones del país.

Es tan desesperante el hambre de los presos, que  inventan cualquier menú. Para preparar un jamón, echan, gofio, boronilla de pan o galleta, sal, sazón, salsa de tomate, y jamón. Toda esta mezcla es empaquetada en javitas de nylon, le dan  la forma de un tubo de jamón, y se pone a hervir entre  25 y 30 minutos.

Con el pretexto de combatir las ratas, los reos crían gatos, y cuando logran un tamaño considerable, los matan, y se los comen.

Otro menú para los presos en los campamentos de trabajo forzoso CETEM, es la carne de perro.

Durante el periodo especial, los presos comían  ratas, gatos y perros, que  ponían a hervir con sal y verdolaga.

Muchos presos en aquellos años enfermaron de beri-beri. Por desnutrición severa, innumerables  reclusos tuvieron que ser hospitalizados.

En la prisión del Combinado del Este, en aquella época hubo más de 9 fallecidos por desnutrición.

Ahora, en  2012, la hambruna  regresa a los campos de concentración que son las prisiones cubanas. Miles de presos se hallan desnutridos, sin que las autoridades, ni los médicos tomen medidas al respecto.

A diario,  los presos tienen que pasar hambre para que los cerdos de los oficiales del MININT, crezcan y engorden saludables. Son muchos los oficiales que obligan a los presos que trabajan en el comedor a servir poca comida, sancocho, para poderse llevar lo que sobre  diariamente en  cubetas de sancocho.

dania@cubadentro.com

 
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