lunes, 12 de noviembre de 2012

Dale timba pa’ que suene


Dania Virgen García

El municipio de San Miguel del Padrón se ha convertido en una leonera. Están a la orden del día las broncas con armas blancas y de fuego, sin que falten las drogas y los psicofármacos utilizados en lugar de ellas. Como dice una canción de un grupo reguetonero que  suena desde hace varias semanas: “Dale timba pa’ que suene”…
 
Las bandas de distintos plantes  abakuás poseen todo tipo de armas y están ansiosos por usarlas. Y los delincuentes están prestos  las 24 horas para delinquir.

A los agentes del orden público les importa un bledo cuantos jóvenes mueran, y cuantos posean armas. Ellos esperan sentados en las unidades de la policía que se produzca el hecho de sangre para ir a recoger los muertos y los heridos.

La Tropical es una cafetería que antes fue una discoteca que tuvo que ser cerrada porque estaba a punto de convertirse en un matadero. Está situada frente a la llamada calle de los Artista, detrás un barrio marginal, uno de los llamados llega y pon, y lo que quedó de un estadio de pelota, ahora convertido en basurero.

En dicha cafetería colocan dos bafles a diario con música a todo volumen. Por supuesto, no falta  la canción “Dale timba para que suene”.  Allí venden bebidas alcohólicas de bajo costo y pésima calidad, y no faltan los que consumen  estupefacientes.

El pasado 2 de noviembre, alrededor de la una de la madrugada, hubo un tiroteo en La Tropical. Según un vecino, “aquello se convirtió en un oeste”.  La policía se batió a tiros contra varios jóvenes. Un agente de orden público resultó herido en la cabeza. Refieren los vecinos que las armas blancas y de fuego se hallaban escondida entre las yerbas, en los alrededores de la cafetería.

La mañana del sábado 3, el barrio La Cuevita se hallaba abarrotado de policías y carros patrulleros.

Parece que mi municipio está ardiendo, pero no para los bandidos. Lo único que le interesa a la policía es arrestar a los opositores pacíficos que todos los domingos se dirigen pacíficamente a la Iglesia de Santa Rita, donde les es prohibido a los hombres apoyar a las dignas Damas de Blanco.

El día 3, en uno de los nuevos ómnibus  de la ruta A-1 venían varios jóvenes de ambos sexos, con  edades entre 15 y 18 años. Uno de ellos, con un celular, disfrutaba  la canción “Dale timba pa’ que suene”. Además de escandalizar y proferir palabrotas,  pintarrajeaban y rayaban  las paredes de la  guagua, por lo que varias personas les llamaron la atención. Pero siguieron como si tal cosa…

En las escuelas secundarias básicas, los alumnos llevan, en los bolsillos y en las mochilas, pastillas y armas. Las primeras para arrebatarse, las segundas para defenderse. Muchos presumen de ello. A los maestros no les preocupa lo que pueda pasar a los estudiantes. La mayoría solo piensa en cobrar los exámenes.

Alina Lanz me contó que el pasado 29 de octubre en una guagua de la ruta A-1 con chapa  AXC41 se produjo una riña a cuchilladas entre dos pasajeros jóvenes. Uno de ellos iba con un niño de aproximadamente tres años. La bronca fue por subir primero a la guagua. La madre se olvidó  del niño totalmente   para intentar controlar a su esposo. Varios jóvenes estudiantes de secundaria básica que iban en dicho ómnibus gritaban para animar a los contendientes mientras la sangre  corría. El chofer tuvo que parar el ómnibus. Los pasajeros, despavoridos, peleaban entre ellos para bajarse el ómnibus.

Refiere Lanz que ese mismo día, alrededor de las 4 de la tarde, en la primera parada del P-7, en el Parque de la Fraternidad, el empleado encargado de organizar la cola hubo de expresar que no daba más tickets porque “estaba cansado de que le dieran golpes”.

Según Lanz, ya de regreso en San Miguel, en el ómnibus de la ruta A1 con número  HXC273, en la Virgen del Camino, entre  9 y 30 y 10 de la noche,  dos homosexuales se liaron  a golpes y se quedaron desnudos totalmente en dicha guagua.

dania@cubadentro.com

 
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