jueves, 20 de septiembre de 2012

La manzana podrida


Dania Virgen García

En el desastre económico y social que atraviesa Cuba, es frecuente distinguir el pataleo y las perretas de los dinosaurios políticos que encabezan la dirección del país.

En cada intervención, en las reuniones, plenos, y congresos, Raúl Castro, y su segundo, el añejo Machado Aventura, no se cansan de repetir que hay que declarar la guerra sin cuartel a las manifestaciones de fraude, corrupción, malversación, desvíos de recursos, derroche y apatía.

Lo cierto es que la propia dirección política está reconociendo el fracaso económico del socialismo, un sistema apoyado solo por malversadores.

El gobierno, después de 53 años en el poder, ahora está concentrado en la solución de los problemas de la economía, tomando decisiones en la actualización de un nuevo modelo económico, presididos por los Lineamientos, eminentemente totalitarios. 

Acerca de los cambios que supuestamente tratan de introducir, se supone que todas las instituciones y organismos deben estar al tanto de las nuevas normativas.

Los líderes históricos de la isla, continúan confiando y brindándoles el ilimitado poder de actuación a los militares, especialmente al MININT. A fin de cuentas, no puede negarse el carácter militarista y represivo del régimen, que continua haciendo y deshaciendo, sembrando con su impune actuación  la destrucción y la muerte en nombre de hipócritas y cínicos conceptos humanitarios en una nación donde no impera la libertad.

Ejemplo de ello es el sistema penitenciario cubano, una dependencia del MININT, donde los militares se creen más allá de la constitución, de las leyes, del derecho internacional, y más allá incluso de la máxima dirección política del régimen.

Directivos de esta dependencia lucran con la desgracia de los confinados, abusando del poder, malversando sin control los recursos asignados por el estado. A ello se suman las torturas, y el incremento de las agresiones contra la integridad física de los sancionados en los centros penitenciarios, donde no se cumplen las reglas mínimas internacionales, ni se practican las medidas, ni principios desarrollados sobre el tratamiento de los presos  aprobados en las leyes cubanas y los congresos del PCC. Actos violatorios como estos contrastan con su falso compromiso con los derechos humanos.

Tal vez el más espinoso de los temas, la manzana podrida, sea la situación en las prisiones, y campamentos de trabajos forzados del país, donde miles de sancionados enfrentan el hambre, la desnutrición, la insalubridad, el hacinamiento, la falta de atención medica, los tratos crueles,  inhumanos y degradantes.

Las prisiones del país carecen de condiciones para la vida humana. Los  directivos y funcionarios del MININT carecen de todo tipo de conceptos humanitarios, éticos, y de principios. Un clan de bandoleros y asesinos conforman un régimen penitenciario, donde imperan el desvío de recursos y la malversación,  una enorme corrupción.

Altos oficiales de la Dirección de Cárceles y Prisiones, el DTI, y Control Interno, no predican con el ejemplo, al lucrar con el desvío de recursos, de los alimentos, el avituallamiento, y hasta el mísero aseo personal.

Más del 50% de la comida mal elaborada para los presos es destinada a los criaderos de cerdos particulares de los funcionarios, y jefes del MININT. Además de incumplir la norma per cápita a servir por reclusos, los productos cárnicos son adulterados con agua, pan, y todo cuanto aparezca con tal de abastecerse personalmente, con total impunidad.

Los oficiales de la Seguridad del Estado, aprueban estas violaciones al  referir que los reos en sus declaraciones dicen mentiras, como Jorge Alberto Liriano Linares, Yasser Rivero Boni, Julio Ortiz Argudin, Lázaro Pie Pérez, Dalvinder Singh Jagpal, Elías Pérez Bocout y Carlos Alberto Pérez Ávila, quien se halla en huelga de hambre por su inocencia, John Alexander Serrano Rincón, quien fue coaccionado y amenazado, ahora la fiscalía le pide más de 15 años, siendo inocente, otros.

Esta reportera en diversos interrogatorios ha sido advertida de que si sigo escribiendo sobre las priones, seré procesada en los tribunales, que tengo prohibido informar la corrupción del MININT en las prisiones.

¿Por qué estos reos y otros son torturados, llevados a celdas de castigo, trasladados a prisiones lejanas de su provincia, para someterlos a la obediencia? ¿Por decir mentiras? No lo creo.

En los principios de protección de las prisiones, dice en el primer párrafo: que toda persona sometida a cualquier forma de detención o prisión, será tratada humanamente y con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.

A aquellos que deben velar por el control interno del país, y a los llamados líderes históricos, les importan un bledo los presos. Se sienten confiados con el traje que visten, las estrellas que exhiben, los autos que conducen.

La máxima dirección del país, los órganos fiscales, y todos los órganos de fiscalización, deberían cuestionarse cómo viven y son tratados los presos en las cárceles cubanas, dejar de ocultar y no hacerse cómplices  del descontrol, la corrupción, la malversación, las torturas, la indolencia, y las crueles, inhumanas y violentas prácticas que se llevan a cabo dentro del sistema penitenciario cubano, donde se han conjurado expertos asesinos, y torturadores para disputarse una tajada de la manzana podrida.

Muchas madres, y familiares sufren, de los maltratos físicos, torturas, las muertes extrañas sin justificaciones, el abandono legal de sus hijos y familiares presos, los miles que pierden la razón y se suicidan cada año en el interior de las cárceles,  los que mueren del VIH-SIDA, que no son atendidos adecuadamente en las prisiones, los que esperan que lleguen a fase terminal para concederles la licencia extrapenal, para que mueran en sus casas.

dania@cubadentro.com

 
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