miércoles, 1 de agosto de 2012

Más rápido llega la muerte que la benevolencia de las autoridades

Dania Virgen García

La espera de la aprobación de una licencia extrapenal o la libertad inmediata de un preso  enfermo es casi inalcanzable.  Muchos  permanecen meses y hasta años sin tener una respuesta. Otros  mueren, a veces de desnutrición, que complica su enfermedad. Algunos, desesperados, no aguantan más y se suicidan.

Enfermos crónicos o en fase terminal, que no son aptos para vivir en prisión, están a la espera en destacamentos, en  celdas de castigos, y en las enfermerías de las prisiones. Muchos  fallecen allí.

En muchos casos, las autoridades, para salvar su responsabilidad, aparecen de inmediato cuando el reo está agonizando con la licencia extrapenal, o la libertad inmediata.

Las presa políticas y Damas de Blanco, Niurka Luque Álvarez, quien tiene una enfermedad de epilepsia desde niña, y Sonia Garro, que se halla en celda de castigo desde hace más de una semana, con padecimientos de los riñones, están presas injustamente en la prisión de mujeres del Guatao.

El reo Yaser Rivero Boni, quien se halla en la prisión de Ariza, Cienfuegos, refiere que el reo Pedro Alfonzo Madera, de 48 años de edad, cumple una sanción por lesiones, pero su estado de salud lo convierte en una persona no apta para vivir en prisión. Es diabético, asmático y padece de desnutrición severa. Ha estado ingresado en varias ocasiones por la falta de medicamentos, y de alimentación adecuada. La prisión ha presentado la licencia extrapenal por cuarta vez, y el tribunal se la ha denegado. 

En la misma prisión, se halla el reo Rafael Villalobos Roque, de 42 años de edad, sancionado a 8 años de privación de libertad. En octubre de 2011 se le detecto un nódulo en el riñón derecho. Debido a la falta de medicamentos en la prisión, y asistencia médica no pudo seguir el tratamiento. El pasado 3 de julio le realizaron un ultrasonido, donde se observó que el nódulo mide 122x70x68 mm, con una parénquima de aspecto quístico que mide 53x49.4mm. Villalobos padece también de cataratas y diabetes. Para no concederle la licencia extrapenal, las placas y los resultados de los ultrasonidos fueron desaparecidos del resumen de su historia clínica.

Edith Cortés, residente en San Juan Bosco, numero 31, entre Barreto, y Corral Falso, refiere que su hijo Rafael Díaz Cortes, de 26 años de edad, quien padecía de ataques epilépticos, sancionado  por el delito de peligrosidad social, falleció en la prisión conocida como El Pre de Villa Clara, adonde fue trasladado de la prisión  1580. Afirma que en  la prisión 1580, los guardias le propinaron una golpiza severa, a consecuencia de la cual comenzó a presentar dolores de cabezas muy fuertes. Su madre se quejó en la prisión, y en la Dirección de Cárceles y Prisiones (15 y K), para que le realizaran un encefalograma, sin obtener respuesta. Los médicos y enfermeros lo único que le recetaban era duralgina inyectable, varias veces al día.

Luego de tres meses con fuertes dolores de cabeza, fue trasladado para la prisión de Villa Clara, el Pre, donde permaneció tres meses  sin atención medica. Finalmente, quedó  ciego. La madre volvió a quejarse en la Dirección de Cárceles y Prisiones, y Rafael Díaz,  fue trasladado para el hospital. El 29 de junio Edith Cortés se dirigió al hospital después que le  comunicaron que su hijo iba a ser operado. Afirma la madre que su hijo se encontraba mal atendido, con fiebre alta, tirado en la cama de la sala en estado de coma, sucio y con mal olor. Falleció el pasado 30 de junio, luego de sufrir dos paros respiratorios.

Un reo nombrado Eduardo, de 27 años de edad, de la prisión Valle Grande,  se suicidó el 25 de julio. Lo hallaron ahorcado a  las cinco de la mañana, en el destacamento 6. Afirman varios  presos que no quisieron dar sus nombres por temor a  represalias, que se hallaba desnutrido, y con serios problemas de salud.

Casos como estos abundan en todas las prisiones de Cuba. Médicos, jefes, funcionarios de orden interior, conjuntamente con los tribunales, y la Dirección de Cárceles y Prisiones,  son los responsables de estas muertes. Muchas de ellas son ocultadas, y a los familiares les  mienten acerca de las circunstancias en que se produjeron.

dania@cubadentro.com

 
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