jueves, 9 de agosto de 2012

Explotación laboral y desconsideración


Aimée Cabrera

“Estos días feriados son para gastar el poco dinero que tienes. Todo cerrado y lo que está abierto es en ‘chavitos’ (Moneda Convertible CUC). Ahora queda agosto completo, los muchachos en la casa, ya tengo ganas de que sea septiembre. Con tanto calor  y sin dinero es para volverse loco”- opinan los abuelos de 4 nietos, ellos deben ayudar a sus padres en el cuidado de los chicos, durante las vacaciones escolares.

“…La dirección está al tanto de todos los problemas que confronta el país, que confronta la población: que los salarios están bajos, que hay muchas dificultades; pero mientras no se avance en la producción y en la productividad, empezando por aquellas tareas que están en la mano, que se pueden lograr, como es la producción de alimentos  para ahorrarnos miles de millones de dólares de importación , no se podrán producir aumentos salariales”-sentenció el presidente cubano el 26 de julio en la Plaza Mariana Grajales en la oriental provincia de Guantánamo.

Así de tajante fueron sus palabras, como al cerrar con un portazo. A la dirección o a los ministros que conforman el gobierno cubano no les interesa hacer aumento de salarios, de pensiones, de jubilaciones, darle un poco más, que la miseria que se reparte a los casos sociales, que viven en condiciones vergonzosas, eso no es importante.

Los profesionales cubanos solo tienen un respiro si pueden conseguir un contrato de trabajo en el extranjero y ganar sus salario en una moneda fuerte y valedera. Si están aquí en Cuba, no importa la categoría que tengan. Sus sueldos en CUP o pesos no les alcanzan para una quincena.

La Odisea de cómo estirar el dinero un mes, es la misma para un obrero, un trabajador que se desempeñe en un oficio o un Máster en Ciencias. Es humillante que las personas tengan que oír que no será resuelto el principal problema a que aqueja a los trabajadores cubanos.

“Ay hija de que vale haber trabajado casi 40 años sin faltar, sin llegar tarde, pagando el sindicato, las milicias, haciendo trabajo voluntario, sin darle apenas calor a mi casa y a mis hijos. Soy viuda, tuve que criar a mis hijos yo sola. Me jubilé y cobro una chequera de 260 pesos, y se acabó. Si necesito algo que lo vende la shopping, tengo que dar 25 pesos para que me den uno de los fuertes (CUC). Mis hijos no me pueden ayudar, tienen sus casas. Si hubiera como entrar a  un asilo, no lo pensaba 2 veces”- explica una anciana de la capital.

“Qué se puede esperar de un Estado que no garantiza algo tan esencial como los salarios de  quienes llevan el peso del desarrollo del país. No se produce cómo es debido porque se exige mucho a los de abajo pero los de arriba siguen viviendo bien, ellos y sus familias lo tienen todo. Ellos cometen errores y la culpa la paga el trabajador, al dirigente lo trasladan a otra actividad  y sigue haciendo todo mal, para complacer a los que no quieren cambios, por eso la gente se va para el país que sea, esto no hay quien lo aguante”- expresa un trabajador que evita ser identificado.

Estas y otras opiniones son el tema diario de quienes comparten una visita familiar, un paseo, o tratan de entretenerse con algún paseo que les olvide el intenso calor de finales de julio. “No queremos abrazos (se refiere al final del discurso de Raúl Castro), queremos dinero”-resume una joven que evita el sol con su gran paraguas abierto en una de las filas de la heladería Copelia, junto a sus dos pequeños.

aimeecabcu2003ster@gmail.com

 
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