jueves, 16 de agosto de 2012

Caos laboral


Aimée Cabrera

Una nación como la actual Cuba no puede garantizar el empleo decente a todos los trabajadores ya sean estos jóvenes, con vasta experiencia laboral, con escasos años para jubilarse o reincorporar a los de la tercera edad, si estos son sanos y lúcidos.

La situación laboral cubana es desastrosa. El exceso de plazas existentes sobrepasa el millón; parte de la fuerza  de trabajo está ubicada de manera no debida, percibe salarios que no corresponden con los resultados y trae como consecuencia  la ineficiencia e improductividad, criticada por el presidente cubano como si los trabajadores la hubieran inventado.

Miles de trabajadores que tenían una estabilidad laboral la han perdido por la desaparición de las entidades donde laboraban, o la fusión de estas con otras donde han sido  los últimos en llegar y, por tanto tienen las de perder, en caso de realizarse cualquier reestructuración con la empleomanía.

En la Isla no se respeta y aplica con efectividad los principios y derechos fundamentales en el trabajo y la legislación laboral por lo que se cae en violaciones de estos derechos. Debido al totalitarismo que abarca toda la vida nacional, no hay quejas que los afectados puedan hacer llegar al Comité de Libertad Sindical (CSL).

Los principales incumplimientos en  el Principio de Libertad sindical y negociación colectiva son los despidos masivos, los cuales son imposibles de obtener en cifras porque los datos estadísticos no son veraces o no están al día.

Muchos trabajadores se sienten frustrados y sin ninguna estimulación laboral, por lo que la tasa de sindicalización no es estable. No todos los trabajadores cotizan lo establecido en sus sindicatos y alegan que el sindicato no resuelve sus problemas.

En Cuba no se puede hablar de trabajo forzoso, infantil o de discriminaciones de índole  étnicas. El gobierno establece que las mismas no existen aunque hay casos en que las personas son discriminadas como cuando optan por buenas plazas, y  no tienen el dinero para sobornar y comprar la plaza o, no están bien relacionados con quienes la ofertan, entonces son marginados, aunque estén preparados desde el punto de vista profesional.

Es difícil encasillar donde irían los que trabajan por míseros salarios, que tienen que soportar el atraso en el pago, cuando no son de la provincia donde trabajan y tienen que laborar como esclavos por un plato de comida y una cama donde dormir en albergues miserables, si no les conviene  tienen que regresar a la localidad donde residen, a pesar de que en ocasiones no tienen ni el dinero para comprar el pasaje interprovincial. No estaría mal considerarlo como trabajo forzoso.

O la niña o adolescente que acompaña a su madre a la casa donde esta trabaja de forma ilegal como criada, Esas menores de edad ayudan en los quehaceres y reciben algún dinero o dádivas por su labor; esto pudiera verse como una forma de trabajo infantil, o los varones que ayudan, sin edad, en oficios como la mecánica o trabajos como la albañilería o la plomería, entre otros.

De forma muy sutil se discrimina a la mujer y si hay una plaza a ocupar se  deja para el  hombre que tiene menos problemas familiares, puede llegar temprano al centro y su eficiencia en ocasiones, es más lograda por no tener  la obligación en las tareas domésticas y el cuidado de hijos, nietos u otros familiares.

El 2012 ha sido un año de inseguridades para los trabajadores, y los estudiantes que están a punto de culminar sus estudios. Quienes perciben salarios saben que no habrá nunca la esperanza de que sean aumentados, los que dieron parte de su vida en un empleo y ahora  reciben jubilaciones aún menores, solo ven como solución a sus problemas económicos que algún familiar joven emigre y les ayude, o reunificarse en otro país a pesar de las edades avanzadas y discapacidades que sufren.

A casi dos años de ponerse en vigor  la Resolución No. 32/2010, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) sobre el Reglamento del Ejercicio del Trabajo por Cuenta Propia, se conoce que mucho de quienes quedaron disponibles no han sido reubicados de manera conveniente.

Los que han optado por convertirse en cuentapropistas no han podido resolver todos sus problemas económicos y familiares ya que no disponen de almacenes o establecimientos donde puedan adquirir las mercancías que necesitan a precios razonables, para así evitar que adquieran en las tiendas lo que después revenden al doble. Los trabajadores cubanos en general, sufren cada vez más, la explotación a que son sometidos,  por las regulaciones totalitarias ajenas a protegerlos.

aimeecabcu2003ster@gmail.com

 
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