martes, 19 de junio de 2012

Historias de la frazada de piso


Dania Virgen García

Hace unos 20 años, los cubanos comieron frazadas de trapear pisos. A inicios de los años 90, cuando más se sentía el hambre, algunos “inventores” inescrupulosos cocinaban las colchas y las vendían como pan con bistec.

Me contó un amigo que veía como se hacían estos bistecs: la frazada se lavaba bien, se comprimía, y se ponía al sol, después se cortaba en forma de bistec, se aliñaba bien, se empanizaba, y se freía.

Se vendían con pan a diez pesos en moneda nacional. Cuantos niños y ancianos, comieron  tan rico bistec, y a cuantos les trajo problemas estomacales.

Ahora, dos décadas después, la fábrica de frazada de piso que está situada en el municipio El Cotorro, se halla cerrada desde hace más de cinco meses, y estas no se encuentra en la tiendas recaudadoras de divisas, ni en las  de moneda nacional.

La frazada de piso se vende por los vendedores ambulantes a 50 pesos en moneda nacional, que equivale a 2 dólares.
Me pregunto, si la fábrica está cerrada por falta de materia prima, ¿cómo es que las frazadas de trapear se están vendiendo en las calles?

Me dicen que los revendedores las traen de las provincias orientales, donde existen otras fábricas. ¿Y cómo las transportan en cantidades a la capital sin ser detectados por la policía? 

¿No será una maniobra del gobierno para subir el precio de las frazadas de piso? ¿

¿Tiene o no historia la frazada de piso?

dania@cubadentro.com

 
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