miércoles, 7 de marzo de 2012

Transcripción de los sucesos narrados por mi esposo, a través de la comunicación telefónica sostenida conmigo antes de su aislamiento

Luz Alejandra Prieto Méndez

(esposa de John Alexander Serrano)

 

John viajó el 01 de enero de 2012 a Cuba en compañía del Adrián González un ciudadano guatemalteco, quien conoció en un viaje anterior y que le fue presentado por el señor Juan Pablo Calderón, un amigo de Adrián también de nacionalidad guatemalteca. Mi hermano de forma abierta abrió las puertas de su casa en Bogotá, los hospedó, les presentó su esposa e hijos con el propósito de brindarles estadía y conocer la ciudad y otros lugares de Colombia.

 

A finales de diciembre, Adrián González invitó a mi hermano y a su esposa a pasar vacaciones comenzando enero a Cuba, diciendo que allí quería ir para que lo rezara un santero y así que le fuera muy bien, además que allí conocía a un amigo médico cubano que lo estaba esperando, que saldría muy barato el hospedaje y que él los llevaría de tour por la ciudad. Mi hermano no vio problema alguno en irse allí con su esposa. Sin embargo, a mi cuñada se le presentó problema con el tiquete y el viaje le quedó aplazado para el 3 de enero.

 

John nos describió por vía telefónica, que durante el viaje Adrián se mostró muy nervioso, él le preguntó qué le sucedía, pero dijo que era la emoción de conocer Cuba. Una vez llegado al aeropuerto, González le dijo a John que se adelantara con los trámites de inmigración, mientras se encontraba con su amigo médico cubano. Sin embargo, González nunca apareció y John lo buscó pero no lo encontró. Entonces, muy extrañado buscó un lugar donde alojarse, por recomendación de un taxista le dijo que se hospedara en el hotel La Colina por ser bueno y económico, él permaneció allí la noche del 01 de enero de 2011. Al otro día muy preocupado llamó a su esposa y le contó lo extraño de esa situación y le dijo que iba a ir a buscarlo en un hotel que al parecer ya le había alcanzado a nombrar a John, ese hotel era el Neptuno.

 

Mi hermano llegó allí, preguntó al recepcionista por Adrián González, él le dijo que pasara que lo estaba esperando en la zona de la piscina, John muy confiado e inocente de todo siguió y allí lo estaban esperando cinco hombres vestidos de civil. Estos señores hombres corpulentos, los cogieron a la fuerza, lo insultaron, él al comienzo pensó que se trataba de un robo. Pero luego, le mostraron el pasaporte de González, le dijeron que si lo conocía, lo empezaron a tratar con groserías de las más terribles y lo llamaron "narcotraficante colombiano". De allí salieron al Hotel La Colina, subieron a su habitación lo hicieron desnudar, le revolcaron todo el equipaje, lo despojaron de su dinero y sus pertenencias.

 

Inmediatamente lo llevaron para ser investigado al centro “Cien y Aldabó”, allí lo insultaron, lo aislaron, lo incomunicaron de nosotros por quince días. En esos días lo encerraron en una celda de 2X3 metros con cuatro personas más, allí mismo hacían sus necesidades fisiológicas, y no le dejaban tomar el sol, solo por 10 minutos, lo interrogaban a cualquier hora del día. El nos ha contado que sentía que la comida que ingería lo mantenía como dopado, sin voluntad, no tenía noción del tiempo, hasta que dejó de comer y empezó a sentirme mejor y estar más lúcido en el momento de los interrogatorios.

 

En estos interrogatorios le gritaban una y otra vez insultos, le decían "ah tenía que ser colombiano", "jefe narco". Le hicieron una declaración a mano en la que él se declaraba culpable de ser jefe de una banda de narcotraficantes, ya que González había declarado falsamente que John lo había obligado a llevar droga a él y a Juan Pablo Calderón, tal aberrante mentira del guatemalteco llegó al límite de decir que Alejandra los preparaba psicológicamente. Para hacer más verídico su infamia, les decía que él conocía la casa de John y la describió, ¿Cómo no la iba a conocer si fue allí que John, su esposa Alejandra le abrieron las puertas y lo hospedaron bondadosamente mientras conocía Colombia en compañía del señor Calderón?

 

González gritaba y pedía que buscaran a Juan Pablo Calderón para que él testificara. Con todos estos argumentos, las autoridades cubanas maltrataron verbalmente a John, le decían una y otra vez que lo iban a hundir, que iban hacer venir a Alejandra para meterla presa, que le iban a desbaratar el hogar y a sus hijos los iban a dejar huérfanos y que si no firmaba le meterían 30 años de prisión. El se resistía a firmar el documento en el que declaraba que era culpable de todos los cargos, entonces llevaron a dos psicólogas quienes también lo presionaban y lo inducían a la firma del documento, todos prometieron que si firmaba este documento no le pasaría nada a su esposa y a sus hijos, esta presión psicológica lo llevó a la firma del documento, pero en la parte de abajo colocó con su mismo puño y letra “declaro que esto es falso”. Todos se enfurecieron por su nota, no podían creer que el presentara tanta resistencia, las psicólogas, los militares lo insultaban y le gritaban entre todos “¡poco hombre, firme!”.

 

John pidió que le llevaran a González para que le sostuviera en la cara esas mentiras y lo mirara frente a frente. Cuando llegó este no tuvo valor de mirar a mi hermano y le dijo que él no se iba a hundirse solo. La presión que le hicieron a mi hermano se hacía insoportable, en este careo le decían a González que no se preocupara que a él lo iban a mandar a su país, porque él fue una víctima de ese “narcotraficante colombiano”; en cambio a John le decían “a usted si lo vamos a hundir hasta el fondo, vamos a dejar a sus hijos sin padre, nunca más lo van a volver a ver”, frente a las expresiones de mi hermano y que él no quería hacer lo que ellos lo obligaran, le llamaron un Teniente, John le contó lo ocurrido y éste accedió a que él presentara su propio testimonio, fue allí cuando él redacto su testimonio que abarcó seis hojas escritas con su propio puño y letra. De igual forma, por las condiciones infrahumanas en las que se encontraba, John señaló que “si no respetaban sus derechos iniciaría una huelga de hambre”, entonces el Teniente le dijo, "mire hagamos una cosa quédese callado y lo vamos a mandar a otro lugar para que usted se pueda comunicar con su familia", fue así como llegó a la prisión del Combinado del Este. Entonces él se comunicó con nosotros, nos narró todo, fue doloroso lloramos, pero al mismo tiempo agradecimos a Dios por tener noticias de él.

 

Juan Pablo Calderón se enteró de lo ocurrido a través de Alejandra, ella le contó esta terrible historia y él ofreció su ayuda para demostrar que primero John no es ningún jefe de una red de drogas y que mucho menos él nunca fue enviado por John. Frente a estas versiones el señor Calderón está realizando los trámites con su país para enviar su testimonio, al igual solicita una valoración psiquiátrica de González porque él lo considera desequilibrado mentalmente.

 

Nuestro hermano mayor, Luis Eduardo Serrano Rincón quien es abogado, viajó a Cuba, se entrevistó con John, pero él dijo que por favor no contratáramos abogado, porque ellos nos tenían posibilidad de defenderlo en medio del régimen. Ayer John, nos comunicó que iniciaría una huelga de hambre el próximo 1 de marzo, porque él es inocente, se encuentra detenido sin ninguna prueba, lo han vulnerado en sus derechos, no conoce su expediente, lo obligaron a firmar un documento con un testimonio falso, entonces que él no esperará hasta un juicio y no cumplirá una condena injustamente, que prefiere morir a vivir pagando por algo que no ha cometido.



 
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