miércoles, 7 de marzo de 2012

Carta enviada al Papa Benedicto XVI por la esposa de John Alexander Serrano


 

Bogotá enero 16 del 2012

 

Respetado y muy apreciado santo Papa Benedicto XVI:

 

Un caluroso saludo y mis mejores deseos para que en este nuevo año con la ayuda de Dios siga la iglesia desarrollando tan valiosa labor.

 

Esta carta que dirijo a su excelencia tiene como fin comentar el caso de mi esposo el cual se encuentra detenido en Cuba desde el 02 de enero del presente año para obtener si es posible la mediación en este caso ya que se encuentra próxima su visita a Cuba.

 

John Alexander Serrano Rincón mi esposo es un ciudadano colombiano, de 31 años de edad, con el cual me encuentro casada  hace diez años, tenemos dos hijos varones de diez y ocho años.  Es hijo de una familia católica de clase media bogotana, dedicados al estudio y al trabajo honrado.  En el sur de Bogotá, tenemos  hace cuatro años una farmacia atendida por él y por mí  en donde prestamos un servicio a la gente del barrio ya que constantemente a mi esposo le piden consejos sobre temas de salud y es muy apreciado.

 

John conoció a finales del año 2011 un señor de origen guatemalteco, quien se ganó su confianza, esta persona se comportó de manera amable, mostrando interés por Colombia y sus gentes. John nos presentó a mis hijos y a mí y le abrimos las puertas de nuestra casa de manera confiada, brindándole nuestra amistad y confianza. A inicios de este año, decidimos pasar vacaciones en la ciudad de La Habana, manifestando el guatemalteco el deseo de viajar con nosotros, no vimos ningún inconveniente, Sin embargo, a último momento, yo tuve que aplazar el viaje porque no alcancé a reclamar mi pasaporte por las festividades de fin de año, pero yo viajaría el día 03 de enero para reunirme con mi esposo.

 

Durante todo el viaje el guatemalteco se mostró nervioso, John le preguntó qué sucedía y él decía que era por la emoción de conocer La Habana. Una vez llegaron allá el guatemalteco dijo que se tenía que encontrar con un amigo médico cubano, entonces que se adelantara en inmigración. Mientras tanto mi esposo se hospedó en el Hotel La Colina recomendado por un taxista  por ser bueno y económico, saliendo luego a buscar a su acompañante en el Hotel Neptuno, sitio en el que inicialmente se hospedarían, allí lo estaban esperando dos hombres vestidos de civil, quienes inmediatamente le mostraron el pasaporte del guatemalteco, le preguntaron si lo conocía, lo insultaron con las peores groserías y lo llamaron “narcotraficante colombiano”.  Lo detuvieron y lo llevaron a “Cien y Aldabó; un sitio de interrogatorios y torturas, durante toda la noche y los días siguientes lo estuvieron interrogando, lo hicieron declararse culpable de narcotráfico, frente a las amenazas en contra de mi, le hicieron firmar un documento en contra de su voluntad, a cambio de que a mí no me pasara nada y que a él no le condenarían a 30 años de prisión sino a 15 por un delito que él no cometió. John solicitó que trajeran al guatemalteco y le dijera en su cara por qué había mentido sobre él y nuestra familia, lo llevaron y él continuaba diciendo que John era el jefe de una red y que lo había obligado a llevar drogas. Mientras lo trataban con los peores insultos por ser colombiano, con el guatemalteco se mostraban compasivos, prometiéndole que  si lo acusaba lo llevarían de regreso a su país en poco tiempo pues el manifestó estar enfermo de sida.

 

Mi esposo desde el 2 de enero ha estado detenido y solo hasta el 9 de enero le avisaron a la Embajada. Dirigió una carta a un Teniente Coronel, en la que decía que iba a iniciar una huelga de hambre, frente a la coacción psicológica, los cargos imputados y no avisar al consulado y familia. Frente a esto le dijeron que se quedara callado y lo enviaron  a la prisión Combinado del Este en donde se encuentra en la actualidad esperando aclarar su situación y demostrar su inocencia, pues no hay ninguna prueba contra él, solo el señalamiento del señor guatemalteco.

 

Aquí se ha presentado por parte de las autoridades cubanas una clara vulneración de los derechos de una persona que ya que se le obligó a mi esposo John Alexander Serrano Rincón a firmar bajo coacción psicológica una confección de hechos que no son ciertos, bajo la amenaza de destruir a nuestra familia y de “podrirse en la cárcel” con más de treinta años de prisión si no aceptaba que era el jefe de una banda internacional de traficantes de droga, cuando él en Colombia no es más que un ciudadano del común, de clase media, sin problemas judiciales de ningún tipo, sin antecedentes penales. Sencillamente es un joven padre de familia, que se dedica a la crianza de sus hijos y al trabajo honrado y legal. El único error que cometió fue el de ser ingenuo y brindar la amistad y confianza a una persona equivocada, por esta razón pido comedidamente la intervención de la iglesia para que se haga justicia y no se sigan vulnerando los derechos de mi esposo y muchos extranjeros inocentes que se encuentran encerrados en Cuba inculpados de delitos que no han cometido.

 

Agradezco su cordial atención

 

Atentamente,

Luz Alejandra Prieto Méndez

CC 52477965

Tel 3175848698



 
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