miércoles, 7 de marzo de 2012

Carta de Juan Pablo Calderón Reyes sobre el caso de su amigo John Alexander Serrano

A quien corresponda:

 

Yo Juan Pablo Calderón Reyes de 27 años de edad, ciudadano guatemalteco identificado con el número de Cédula A-11154011 de la Ciudad de Guatemala, hago mi declaración respecto al caso del señor John Alexander Serrano Rincón de nacionalidad colombiana, detenido desde el 2 de enero de 2012 hasta la actualidad en Cuba, en la prisión de máxima seguridad Combinado del Este, investigado por negocios ilícitos de narcotráfico, debido a las falsas acusaciones y calumnias expresadas por el señor Adrián Fernando Gonsález ciudadano guatemalteco, en las que culpa al señor Serrano y a mí de narcotraficantes.

 

Al señor John yo lo conocí en la ciudad de San Pedro de Sula en Honduras en mayo del 2011, pues yo trabajaba allí en un hotel en donde él se hospedaba. Entablamos una amistad, expresándole el deseo de conocer algún día Colombia, el Amazonas, Brasil, Ecuador, Perú, La Pampa Argentina y Viña del Mar, él muy amablemente  me invitó a hospedarme en su casa en Bogotá, cuando yo quisiera ir. 

 

Seguí en contacto telefónicamente con el señor John, él me contó que estaría viajando hacia el 02 de septiembre  de 2011 a Ecuador para comprar artículos de lana como mantas, cobijas, guantes, bufandas entre otros para ser comercializados en su país, entonces decidimos encontrarnos allí. Al viaje me acompañó el señor Adrián, a quien yo conocí en Guatemala hace dos años atrás cuando me lo presentaron unos amigos, yo le había comentado que viajaría a Suramérica y él quiso acompañarme. Al llegar a Guayaquil allí me encontré con el señor John quien se realizaba sus compras, le presenté a Adrián González, visitamos muchos sitios turísticos y luego fuimos a Quito en donde conocimos la mitad del mundo y otros sitios. 

 

Una vez terminadas sus compras, el señor John se devolvería a Colombia, reiterándome el ofrecimiento de su casa. Al disponernos a viajar a Perú, Adrián y yo, nos enteramos que exigían visa para los guatemaltecos, por tanto cambiamos de planes y decidimos pasar a Colombia, aprovechando el ofrecimiento hospitalario de don John quien ya iba a partir. De esta forma los tres tomamos un autobús y nos dirigimos hacia Colombia, llegamos a Bogotá, allí el señor John nos presentó a toda su familia, esposa e hijos, quienes nos acogieron muy bien como si fuéramos de la familia, allí nos quedamos un par de meses, nos gustó mucho Bogotá y  conocimos muchos sitios. Durante ese tiempo, Adrián consiguió muchos amigos y un novio, además nos dijo que se quería radicar en Colombia, entonces llamó a su hermano  Salvador y éste viajó desde Guatemala  hasta Colombia para llevarle dinero y tomar un apartamento en arriendo, Adrián llevó a su hermano y lo presentó a la familia del señor John.

 

Durante este tiempo, Adrián siempre se mostró muy misterioso, tenía  constantes conversaciones telefónicas al exterior, andaba nervioso todo el tiempo. El señor John y yo le preguntábamos quién lo llamaba tanto y él nos evadía diciendo que eran negocios y se reía. El día 25 de diciembre de 2011, viajé a Europa para firmar unos documentos de mi divorcio, el señor John me llamó para desearme feliz año y me contó que Adrián insistentemente lo estaba invitando para que viajaran a Cuba de vacaciones diciéndole que saldría muy económico porque allí tenía un amigo médico, que los llevaría en su automóvil y les haría un tour por la isla y que les ofrecería hospedaje, y así aprovecharía para consultar a un santero para hacerse baños para la buena suerte.  Entonces, al señor John todo le pareció muy normal y correcto tanto así que dijo que invitaría también a su esposa. También Adrián me contó que al regresar del viaje colocaría un bar en Bogotá en la zona de Chapinero, asociado con su novio, desde ese día no volví a tener noticias de él.

 

Luego me enteré por conocimiento de la señora Alejandra Prieto, la esposa del señor John que él se encontraba preso en Cuba. Quedé terriblemente sorprendido y me sentía muy mal, al pensar  que la persona que yo le presenté a don John lo hubiera metido en una acusación tan terrible para llevarlo a la cárcel.  Adrián en sus declaraciones a la justicia cubana ha señalado que el señor John y yo nos dedicábamos a los negocios ilícitos de narcotráfico, que el señor John lo había obligado a llevar droga, él ha pedido que me llamen para que yo acuse a don John y a mí mismo y lo defienda a él. Mientras nos hospedaron amistosamente, él utilizó todo esto para tejer un mentira de lo más ruin afirmando que él conocía la familia y la casa de don John, a sabiendas que fue por un gesto de amistad solamente. 

 

Las declaraciones de Adrián González son repudiables y falsas, llegó a decir que don John me envió con drogas a Europa. Absolutamente falso, yo no he tenido jamás nexos con el narcotráfico, puedo ser investigado, si así lo considera la ley, sin ningún temor para demostrar que el señor Adrian se encuentra desequilibrado. No sé si este hombre nos quiere perjudicar inventando mentiras porque él desde un principio se sintió atraído por mí en mi país y luego por el señor John cuando se lo presenté y se hospedó en su casa, pero él fue muy claro en decirle que solo le podía ofrecer su amistad, que no era homosexual y que estaba felizmente casado. Adrián decía que cuando se proponía a conquistar a alguien lo conseguía y si no lo lograba perjudicaría de cualquier manera. No sé, si habrá dicho todas estas falsedades que el señor John lo envió y me envió a mí con drogas para conseguir algún beneficio ante las autoridades cubanas.

 

 

Pido que le realicen una valoración psiquiátrica porque este hombre debe estar mal de la cabeza, inventando todas estas terribles mentiras. El siempre mostraba signos de desequilibrio mental, en una ocasión cuando estábamos reunidos tomando unas bebidas él nos contó sin ninguna vergüenza que había contagiado en Panamá a tres personas con sida , nos pareció al principio a John y a mí que era una broma, pero él con toda la seriedad del caso dijo que no estaba mintiendo que era verdad lo que decía y que “no le importaba hacerle el mal a nadie que él se sentía como un vampiro que quitaba la vida a la gente lentamente que él era como un castigador y que esa era su misión en la vida”.

Estoy dispuesto a dar mi testimonio y llegar hasta las últimas instancias y en donde sea necesario para aclarar esta situación y espero que mi nombre sea limpiado y que estas mentiras no tengan repercusión en mi vida ni la del señor John y su familia, porque  Adrián es una persona mala, perturbada mentalmente que no se quiere ni a sí mismo.

En espera que mi testimonio contribuya a resolver la situación jurídica en la que se encuentra el señor John Alexander Serrano Rincón, por causa de las falsas acusaciones de Adrián Fernando González.

 

Respetuosamente,

Juan Pablo Calderón Reyes



 
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