domingo, 12 de febrero de 2012

Lo que asombra al mundo

Miriam Herrera Calvo

 

La vida en la Isla de Cuba desde hace más de cincuenta años es un gran desconsuelo para una parte importante de sus habitantes, sin que en esto intervengan razas, credos ni edades solo importa el ser un cubano sin grandes posibilidades económicas lo que ha traído como resultado que estén inmersos en una indiscutible apatía.

 

A diario se suceden acontecimientos que asombrarían al resto del mundo, pero los nativos de Cuba se han habituado a hechos no normales, como restricciones de todo tipo y a desconocer el curso corriente de las cosas, se pueden resucitar hechos insólitos y valientes como el comer bistec de toronjas, y confecciones culinarias con frazadas de piso, dulce de col, guisados de aura tiñosas y perros y tizanas  de cualquier hierba u arbustos.

 

Por suerte esos acontecimientos han desaparecido, pero el surgimiento de otros nos deja a diario anonadados ante la adaptación de una población con pocos recursos para la vida diaria, y no avizora un futuro mejor es triste ver como los jóvenes se inventan que están en una sociedad que les permiten vestir de acuerdo a la moda y gustos, y de esa forma olvidan un poco que son hijos de un país que involuciona cada vez más.

 

Muchas partes del mundo trasladan los restos mortuorios de sus familiares en carruajes después de la exhumación, en la gran Habana los familiares deben hacerlo por medios propios hasta en bicicletas u ómnibus o simplemente deambulan largas distancias con las osamentas, como si tal acto fuera lo más normal y usual del mundo.

 

El mundo habitacional de los habitantes de la Mayor de las Antillas, es un buen ejemplo de las inventivas que en el mundo no se observan, en ello se utilizan todo tipo de material hasta los desechables lo anterior no es por placer o gusto es la terrible necesidad de poseer una vivienda con los recursos que en muchas ocasiones son muy escasos para el fin deseado.

 

Sería interminable la lista de sucesos y acciones que los cubanos hacen por obligación con el único deseo de sobrevivir a tanta mentira y promesas que nunca se cumplen, lo que sí es real es el descalabro de una sociedad que necesita que se oigan sus necesidades y reclamos.

 

miriam2008x@yahoo.com


 
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