domingo, 12 de febrero de 2012

La Isla del día de antes… de ayer

Frank Yunior Salazar Rey

 

Apenas comienza un año nuevo, transcurren solo 10 días del primer mes y  ya se conocen 4 casos  de suicidios en el territorio Guantanamero en tanto que el suscriptor de estas líneas advertía una tentativa del mismo frustrada, gracias a Dios.

 

Así, en medio de los obscenos discursos triunfalistas por el aniversario 54 del triunfo de la Re- involución, los hombres y mujeres humildes soportan todavía la pesadilla cotidiana de un  régimen que, para utilizar su terminología castrense, ha puesto emboscadas al futuro de todas las generaciones pasadas bajo su vampiresco manto, sobre todo, esa llamada “generación perdida” o, si quiere entender mejor, los jóvenes.

 

El nuevo año le ha traído a nuestro pueblo esto: una violencia generalizada en parte gracias a las ofensivas de ventas que las acara-ictioridades consignan al expender bebidas alcohólicas de lunes a domingo en casi todos los centros gastronómicos o comerciales, incluyendo, por supuesto, las TRD.

 

La represión constante y desembozada que se manifiesta en la alta movilización policiaco-militar vista en aceras y calles de una ciudad que tal parece estar en guerra, pero contra sus propios ciudadanos, víctimas de las brutales golpizas de los que dicen llamarse sus dignos representantes del… ¿orden púbico? ¿Así se escribe? Bueno.

 

La inseguridad por un futuro del que nadie habla, no vaya a ser que ese vecino que vigila detrás de la ventana llame a la policía y…

 

Lo más triste, que jóvenes en la flor de su edad, decidan ponerle término a sus vidas, sin el consuelo de sus padres, el beso de una novia, la percepción de un universo, lo bueno, lo bello, lo sublime, lo que problematiza al ser y lo lleva de la mano a justas apreciaciones acerca de su condición humana ligada en este nuevo milenio, no a las consignas de ser los nuevos chivos expiatorios, sino a los esfuerzos encaminados a su libertad.

 

No obstante y, como siempre, ajeno a todo ello, ese viejito bien viejito… si, ese mismo… que dice redacta sus reflexiones en La Habana, bebe su taza de café (puro, sin chicharos e incluso de buena marca escatológica) mientras le imparte justicia al mundo y perece la humanidad… de su propio pueblo.        


 
Design by Wordpress Theme | Bloggerized by Free Blogger Templates | coupon codes