domingo, 15 de enero de 2012

Valores perdidos

Miriam Herrera Calvo

 

El caminar por las calles de La Habana nos llama a los conniventes de la misma a reflexionar, y no en pocas ocasiones a sentir pena de ver como sus habitantes van perdiendo paulatinamente identidad y amor a la tierra en la cual nacieron y crecieron, especialmente los niños y adolescentes que  desconocen  la verdadera historia de Cuba integrada por verdaderos hombres que a pesar de no ser mencionados en su totalidad actualmente, si lucharon por la verdadera  independencia y bienestar de todos sin desigualdad alguna.

 

En los primeros años de la revolución cubana los programas de progreso para el pueblo muchos estaban encaminados a fragmentar las familias y cambiar sus modelos de convivencias y desunir sus tradicionales eslabones apoyándose  en un modelo que simulaba perfección,  ya esa estrategia está dando sus frutos, muchas familias son disfuncionales y no valoran  las verdaderas funciones de tan importante dinastía sin conocer que tales actitudes taladran negativamente a  la sociedad y sus integrantes.

 

Debe preocupar a todos la falta de educación formal de una importante parte de la sociedad lo cual no se solucionará con decretos gubernamentales ni llamados por medios de programas  audiovisuales, solo la instrucción de los progenitores y centros educacionales de los diferentes niveles lograran paulatinamente que este flagelo heredado de las doctrinas gubernamentales deje de existir.

 

Son integrantes activos los educadores en la formación de sus educandos del buen lenguaje y modales sociales, pero tristemente no son todos lo que cumplen con este requisito obligatorio de sus funciones, vemos como los nuevos profesores  utilizan un  vocabulario soez  en presencia de aquellos que deben educar  y conducir por los  caminos casi desaparecidos del respeto y la instrucción correcta de los seres humanos.

 

Muchos adolescentes muestran la vulgaridad, agresividad y las indecencias como adornos obligados, y lo que más preocupa es que los menos  jóvenes se suman a este descalabro social, es raro que en sus conversaciones no esté presente el nombre vulgar de los genitales masculinos el cual  se ha convertido en una muletilla presente siempre  en sus diálogos, sin importar el lugar de la plática y las personas presentes.

 

Dentro de las luchas que libran un sin número de cubanas y cubanos por cambiar los destinos del país no deben de faltar los cambios educacionales y conductas sociales de una población que durante varias décadas sufre limitaciones hasta de sus pensamientos y expresiones, el rescate de valores e identidad son imperecederos para toda comunidad por lo que debe ser interés de todos.

 

El régimen gubernamental cubano ha tratado de mantener al pueblo en ocasiones en la oscuridad y lo ha logrado pero no ha podido acallar muchas voces que denuncian lo nefasto del sistema, la educación cubana está bien estructurada pero llena de fisuras las cuáles solo afectan a los más desposeídos, existen profesiones  en las que no se pueden improvisar, como el magisterio y la salud pública  por el daño que causa a los  necesitados de sus servicios.

 

Debemos luchar porque las nuevas generaciones gocen de una verdadera educación ,encaminada a convertirlos  en hombres cultos o al menos educados, cosa esta de la que los cubanos se enorgullecían con mucha razón, esto se extendía a los sectores más pobres ya que la actividad de educar a los hijos se iniciaba desde los primeros años de vida.

 

Lograr que los cubanos rescaten valores, identidad, amor a lo patrio no se resolverá en días pero con el esfuerzo de los que ponen en peligro hasta sus propias vidas por la emancipación de  Cuba se logrará y será una batalla más ganada a este sistema dictatorial.

 

miriam2008x@yahoo.com


 
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