martes, 11 de octubre de 2011

Población envejecida e indefensa

Aimée Cabrera

 

Foto: abuelo en el parque

 

 “Doctora, buenas tardes, necesito que vaya a ver a mi mamá, la veo rara”-asegura una viejecita octogenaria, en un corredor de un policlínico de Centro Habana. La especialista de inmediato,  rectifica con la anciana la dirección y se dirigen a ver el caso, la paciente a atender es una centenaria.

La población conocida  como de la Tercera Edad aumenta cada año. Según datos que aparecen en El Envejecimiento de la población. Cuba y sus territorios 2010, editada por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), la cifra de estos adultos creció de un 11.3% en 1985, a 17.8% en el pasado año.

 

Al concluir el 2010 la cifra de ciudadanos con 60 años o más supera la del grupo de edades comprendida entre los 10 y los 19 años. La provincia con mayor número  de adultos mayores es La Habana con 425,350, le sigue Holguín con 176,187, y Villa Clara con 170,185.

 

A nivel de municipios, los más envejecidos son Plaza de la Revolución, Placetas, Diez de Octubre y Unión de Reyes, cuya cantidad de personas mayores de 60 años oscila entre un 23 y un 26.3%. Los más jóvenes son los de Moa y Yateras  con 10.3% y 11.6%, respectivamente.

 

Desde el punto de vista demográfico, el envejecimiento está relacionado con  el aumento en la proporción de personas de edad  avanzada con relación a la población. Otro aspecto es el relacionado con la inversión de la pirámide de edades, disminuyendo, por tanto la proporción de niños y jóvenes de 0 a 14 años.

 

En Cuba, la tasa de fecundidad está por debajo del nivel de reemplazo desde hace 31 años, motivo por el cual, la reducción en el número de nacimientos es significativa.

 

Las proyecciones o cálculos perspectivos de la población cubana en el período comprendido entre el 2011 y el 2035, dadas a conocer por la ONEI confirman que el decrecimiento  en el total de habitantes, que comenzó en el 2006, seguirá manteniéndose en este periodo.

 

Por lo que durante los próximos 25 años, la cantidad absoluta de personas disminuirá  en un aproximado de 469,000, y llegará a la cifra de 10,753,600 en el 2035, dividida en 5,408,926 mujeres y 5,344,674 hombres.

 

Este envejecimiento poblacional se conocía que sucedería  desde hacía décadas, como apuntan los datos obtenidos de noticias y reportajes aparecidos en los periódicos Granma con fechas 7 de febrero, 7 de julio y 9 de septiembre del 2011.

 

En fecha tan antigua como octubre de 1982, la prestigiosa revista El Correo de la UNESCO dedicó este número a la tercera edad bajo el título de La Vejez una edad para vivir.

 

Doce artículos ponen de manifiesto diferentes aspectos relacionados con la vejez. En Recetas para vivir 100 años  de Víctor Koslov se menciona una encuesta realizada entre especialistas de la extinta Unión Soviética y los Estados Unidos de América en la que se analiza el promedio de vida en regiones como la de Abjasia, en el Cáucaso, en  la que los bailarines de danzas folclóricas de difícil ejecución, oscilaban sus edades entre los 70 y los 120 años.

 

En el mismo artículo aparece la impresionante foto de Chirall Muslivov (1805-1973) quien vivió 168 años y salía en la instantánea rodeado de su numerosa familia. Estos ancianos viven en regiones cuyos factores naturales y ecológicos son my buenos, su dieta es de poca carne y grasas y abunda en sus dietas el queso, las verduras y frutas; aunque otros como los de Azerbaiyán  tienen una dieta  rica en carmes y grasas.

 

Otra zona con similares características y muy distante es la de Vilcabamba en Ecuador, localidad que está situada a unos 1500 metros de altitud, en la Cordillera de Los Andes, que aparece recogida en otro artículo titulado Los Centenarios de los altos valles, de Ana Aslan allí existe también  el aire puro, sin embargo, estos ancianos beben unas cuatro tazas de ron al día y fuman muchos cigarrillos a diario. Su dieta es pobre en calorías y  se basa en frutas y legumbres.

 

Ahora bien, en Cuba con un clima tan húmedo, caluroso y con las pocas opciones alimentarias y condiciones de vida que tienen gran parte de estos ancianos, muchos se preguntan ¿cómo es posible que haya tantos viejitos?

 

“ay hija yo voy a los ejercicios de  Tai Chi en el Parque de los Mártires”-dice una anciana que espera su turno en la consulta de geriatría del policlínico Albarrán en Centro Habana,  y hace demostraciones a los presentes -que esperan por la fisioterapia-  de cómo puede hacer cuclillas, tocarse las puntas de los pies, etc. con 92 años, se ve lúcida y luce más joven de lo que en realidad es.

 

Un gran desafío para las entidades como el Ministerio de Salud Pública (MINSAP)  y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) es esta avalancha de ancianos que aumenta a diario.

 

Ya los miembros  de la tercera edad que están dentro de los 60 hasta los 75 años  no son considerados viejitos. En su mayoría se ven fuertes, controlan sus achaques, ejercen alguna labor para ayudar al sustento familiar, “A partir de los 80, ya es otra cosa”-sentencia una abuela joven que lleva de la mano a sus nietos y algunos vecinitos que concluyeron su sesión de clases en la tarde.

 

Son pocos los asilos y los existentes, sino están al cuidado de órdenes religiosas están en mal estado. Las Casas del Abuelo no tienen todas las mejores condiciones, su personal calificado solo puede dar amor y compañía a los ancianos que permanecen allí hasta la tarde. Unos van solos, otros tienen que esperar porque alguien los lleve a sus casas.

 

Apenas hay trabajadores sociales que puedan auxiliar a tantos ancianos que casi no  pueden moverse y viven solos, o sus familiares no los atienden. “Señora usted no quiera saber cómo viven muchos viejitos, tirados en una cama, sin nadie que los bañe y los alimente”- destaca con voz entrecortada por la emoción y la impotencia, una joven trabajadora social residente en la capital.

 

Ellos reciben pésimas pensiones y jubilaciones, la mayoría cobran chequeras de 200 pesos ($8.00 CUC) o un poco más, nada relevantes. Sin dejar de mencionar que la mayoría tiene  que pagar el refrigerador a plazos, de todas maneras, esa  cifra no les alcanzaría  ni para vivir con decoro  una semana.

 

Los artículos de primera necesidad se venden en la moneda convertible, es imposible que puedan comprarse un paquete de culeros desechables que cuestan unos 10 CUC, a veces sus precios son superiores a las chequeras  que perciben. No pueden comprarse alimentos que refuercen su dieta, hasta  las frutas y legumbres tienen precios excesivos.

 

Un mazo de habichuelas ya no tan frescas cuesta 6.00 CUP, la fruta bomba o papaya a 4 pesos la libra y así es imposible llevar una dieta balanceada y sana. No obstante son cada día más los ancianos que hacen gestiones, caminan grandes distancias, revenden artículos en los portales y comen lo que aparezca. Quizás esa es la clave para la ancianidad en Cuba: tener que sobrevivir a como sea, en un reto cruel y  diario, que ellos enfrentan por ser la  única opción.

  

aimeecabcu2003ster@gmail.com


 
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