lunes, 5 de septiembre de 2011

Gracias a Montesquieu

Michel Iroy Rodríguez Ruiz

 

(CPD) Una vez, estando aburrido en casa, me dispuse a pasar un rato de lectura. Estiré la mano y del librero tomé un libro al azar. La suerte me acompañó: escogí un libro de Charles-Louis de Secondat, Barón de Montesquieu, el pensador francés.

 

En El Espíritu de las Leyes, Montesquieu elaboró una teoría sociológica del gobierno y del derecho, y mostró que la estructura de ambos depende de las condiciones en las que vive cada pueblo. En consecuencia, para crear un sistema político estable había que tener en cuenta el desarrollo económico del país, sus costumbres y tradiciones, e incluso  determinantes geográficos tales como el clima.

 

En los tiempos de Montesquieu, los cargos se heredaban o se compraban. Él heredó de su tío el título de barón. Estudió derecho y logró hacerse consejero del parlamento de Burdeos, que presidio de 1716 a 1727. Vendió el cargo y se dedicó durante cuatro años a viajar por Europa, observando las instituciones y costumbres de cada país.

 

Con esta experiencia, Montesquieu clasificó los tres tipos de gobiernos que existían en aquellos tiempos y que existen aún. Así, clasificó a uno que fue el que más me llamó la atención: el despotismo. De este tipo de gobierno, su característica fundamental es que  es ejercido  por una sola persona, cuyos cinco sentidos le dicen que él lo es todo, que él es el único que sabe y que más nadie sabe nada (el déspota no confía plenamente ni en su lugarteniente).

 

Al ir avanzando en la lectura, me aterrorizaba más. Me sentí un muerto viviente: había encontrado la característica del gobierno bajo el que  viví desde que nací.  Empecé a darme cuenta que había encontrado las respuestas a las preguntas que me hacía desde hace muchos tiempo. Llegué a la conclusión de que es un gobierno despótico, que descansa sobre el temor de su pueblo.

 

El filósofo Sócrates escribió: “A veces las preguntas son más importantes que las respuestas”. Pero no entendí estas palabras hasta que leí lo que escribió Montesquieu sobre el despotismo. Bajo este tipo de gobierno, ser sincero o tener valor de oponerte, te puede costar hasta la muerte. Es como nadar en un mar lleno de tiburones, esperando a que un día sirvas de cena.

 

Yeikosuri11@gmail.com 


 
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